Ser íntegro

La integridad genera confianza, la confianza genera influencia e influencia es liderazgo.

Un hombre que siempre te va a decir la verdad, una mujer que te puede ver a los ojos y contarte las cosas tal como fueron, son personas íntegras.

Integridad es que tus palabras, lo que piensas y lo que haces sea lo mismo. La persona íntegra no es una persona que no comete pecados, sino cuando los comete, los reconoce.

Integridad no es que no cometas faltas, integridad es que aceptes y reconozcas tus faltas.

Alguien te puede decir tus faltas de buena forma y otros de mala forma, pero al final del día, en la meditación de la noche, con tu cabeza sobre tu almohada puedes decir: “Señor, reconozco mi falta”. ¡Eso se llama integridad!

Integridad es buscar la perfección del carácter.

Integridad es esa honestidad con la que debes de proceder todo el tiempo.
Cometemos errores todo el tiempo, no los ocultes, sólo corrígelos.
¿Sabes por qué ocultas tus errores? Por temor a que te juzguen. Cuando te juzgan manipulan tu consciencia, cuando manipulan tu consciencia careces del poder para salir adelante.

Cuando tienes integridad, debes aceptar las consecuencias. A veces no son bonitas ni placenteras, pero delante de los ojos de Dios vas a encontrar un sabor y una gracia que te va a sacar adelante.

Si por íntegro vas a perder tu trabajo, ten la confianza que Dios te levantará para otro trabajo mucho mejor.

Si por íntegro vas a perder amigos, ten la confianza que Dios te va a brindar mejores.
Si por integridad pierdes al novio o la novia con la que te ibas a casar, ten la seguridad que Dios te dará la pareja perfecta para tu vida.

La integridad se nota en las decisiones que nosotros tomamos.

A fin de cuentas, todo es entre tú y Dios, en el fondo, nunca ha sido entre tú y los demás.

Se íntegro y honrado. Aunque eso te vuelva vulnerable, de todas maneras… ¡se íntegro!

¡TU NIVEL DE INTEGRIDAD, NO LA VA A MEDIR EL MUNDO, SOLO TÚ!

Hay gente que triunfa rápidamente por lo que sabe,
hay gente que triunfa temporalmente por lo que hace.

¡LOS INTEGROS SIEMPRE TRIUNFAN AL FINAL!

¡Corre hijo corre!

En una cena de una escuela de niños con capacidades especiales, el padre de un estudiante pronunció un discurso que nunca será olvidado por las personas que lo escucharon.

Después de felicitar y exaltar a la escuela y a todos los que trabajan en ella, este padre hizo una pregunta:

¿Cuando no hay agentes externos que interfieran con la naturaleza, el orden natural de las cosas alcanza la perfección?

Pero mi hijo Herbert, no puede aprender como otros niños lo hacen.

No puede entender las cosas como otros niños. ¿Dónde está el orden natural de las cosas en mi hijo?

La audiencia quedó impactada por la pregunta. El padre del niño continuó diciendo: ‘Yo creo que cuando un niño como Herbert, física y mentalmente discapacitado, viene al mundo, una oportunidad de ver la naturaleza humana se presenta, y se manifiesta en la forma en la que otras personas tratan a ese niño’.

Entonces contó que un día caminaba con su hijo Herbert cerca de un parque donde algunos niños jugaban beisbol. Herbert le preguntó a su padre:

‘¿Crees que me dejen jugar?’

Su padre sabia que a la mayoría de los niños no les gustaría que alguien como Herbert jugara en su equipo, pero el padre también entendió que si le permitían jugar a su hijo, le darían un sentido de pertenencia muy necesario y la confianza de ser aceptado por otros a pesar de sus habilidades especiales.

El padre de Herbert se acercó a uno de los niños que estaban jugando y le preguntó si Herbert podría jugar.

El niño miró alrededor por alguien que lo aconsejara y le dijo: Estamos perdiendo por seis carreras y el juego esta en la octava entrada. Supongo que puede unirse a nuestro equipo y trataremos de ponerlo al bate en la novena entrada’.

Herbert se desplazó con dificultad hasta la banca y con una amplia sonrisa, se puso la camisa del equipo mientras su padre lo contemplaba con emoción.

Los otros niños vieron la felicidad del padre cuando su hijo era aceptado.

Al final de la octava entrada, el equipo de Herbert logró anotar algunas carreras pero aún estaban detrás en el marcador por tres.

Al inicio de la novena entrada, Herbert se puso un guante y jugó en el jardín derecho.

Aunque ninguna pelota llegó a Herbert, estaba obviamente extasiado solo por estar en el juego y en el campo, sonriendo de oreja a oreja mientras su padre lo animaba desde las graderías.

Al final de la novena entrada, el equipo de Herbert anoto de nuevo. Ahora con dos ‘outs’ y las bases llenas, la carrera para obtener el triunfo era una posibilidad y Herbert era el siguiente en batear.

Con esta oportunidad, ¿dejarían a Herbert batear y renunciar a la posibilidad de ganar el juego? Sorprendentemente, Herbert estaba al bate.

Todos sabían que un solo ‘hit’ era imposible por qué Herbert no sabía ni como agarrar el bate, mucho menos pegarle a la bola.

Sin embargo, mientras Herbert se paraba sobre la base, el ‘pitcher’, reconoció que el otro equipo estaba dispuesto a perder para permitirle a Herbert un gran momento en su vida, se movió unos pasos al frente y tiro la bola muy suavemente para que Herbert pudiera al menos hacer contacto con ella.

El primer tiro llegó y Herbert abanicó y falló. El ‘pitcher’ de nuevo se adelantó unos pasos para tirar la bola suavemente hacia el bateador.

Cuando el tiro se realizó, Herbert abanicó y golpeó la bola suavemente justo enfrente del ‘pitcher’.

El juego podría haber terminado. El ‘pitcher’ podría haber recogido la bola y haberla tirado a primera base.

Herbert hubiera quedado fuera y habría sido el final del juego. Pero, el ‘pitcher’ tiró la bola sobre la cabeza del niño en primera base.

Todos desde las graderías y los jugadores de ambos equipos empezaron a gritar a Herbert, “corre a primera base, corre a primera”. Con dificultad Herbert logro llegar a primera base, con los ojos muy abiertos y sobresaltado.

Todos gritaban, “¡Corre a segunda!”, recobrando el aliento, Herbert corrió hacia la segunda base.

Para el momento en que Herbert llegó a segunda base el niño del jardín derecho tenia la bola…era el niño más pequeño en el equipo y sabía que tenía la oportunidad de ser el héroe del día.

El podía haber tirado la bola a segunda base, pero entendió las intenciones del ‘pitcher’ y tiro la bola alto, sobre la cabeza del niño en tercera base.

Herbert corrió a tercera base mientras que los corredores delante de el hicieron un circulo alrededor de la base.

Cuando Herbert llegó a tercera, los niños de ambos equipos, y los espectadores, estaban de pie gritando ‘corre a ‘home’ corre’.

Herbert corrió al ‘home’, se paró en la base y fue vitoreado como el >héroe que bateó el ‘grand slam’ y ganó el juego para su equipo.

‘Ese día’, dijo el padre, ‘los niños de ambos equipos ayudaron dándole a este mundo un trozo de verdadero amor y humanismo’.

Herbert no sobrevivió otro verano. Murió ese invierno, sin olvidar nunca haber sido el héroe y haber hecho a su padre muy feliz, haber llegado a casa y ver a su madre llorando de felicidad y abrazando a su héroe del día.

Bueno, la persona que envío esto piensa que todos juntos podemos hacer la diferencia. Tenemos muchas oportunidades para ayudar a que se realice ‘el orden natural de las cosas’.

Tantas interacciones entre personas nos presentan una elección: podemos transmitir una pequeña gota de amor y humanismo.

Un hombre sabio dijo una vez que toda sociedad es juzgada por cómo trata a los menos afortunados entre ellos.

Cuida lo que comes

Lo que te comes tiene un impacto importante en tu estado de ánimo: Comer algo ligero cada 3-4 horas mantiene los niveles de glucosa estables. Evita el exceso de harinas y el azúcar.