El dinero


El dinero es un fantástico servidor, pero terrible amo.
Cuando te controla, siempre estás bajo estrés, preocupado, nervioso.
Cuando tú controlas tu dinero, cuando es tu sirviente, te sirve.
Cuando el dinero trabaja para ti en vez de que tú trabajes para el dinero, entonces tienes paz.

LA RECOMPENSA DE DIOS POR UNA SABIA ADMINISTRACIÓN DEL DINERO


El dinero es prueba amarga de tu fidelidad.
Dios lo usa para probar tu fe.
Mira las recompensas que Dios nos da por un sabio manejo del dinero.
Su señor le respondió: ¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel!
En lo poco has sido fiel, te pondré a cargo de mucho más.
¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!.
Dios te recompensará por el buen manejo del dinero.
Dios te afirma diciendo, ¡Buen trabajo!
Te estaba probando para ver si eras de confiar con lo que te di, y pasaste la prueba.
¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel!
Como has mostrado fidelidad con pocas cosas, Dios te dará una responsabilidad mayor.
Mientras muestras responsabilidad, Dios celebrará contigo.
¡Compartirás la felicidad de Dios!

FAMILIA, LUGAR DE PERDÓN


No hay familia perfecta.
No tenemos padres perfectos, no somos perfectos, no nos casamos con una persona perfecta, ni tenemos hijos perfectos. 
Tenemos quejas de los demás. 
Decepcionamos unos a otros. 
Por eso, no hay matrimonio sano ni familia sana sin el ejercicio del perdón. 
El perdón es vital para nuestra salud emocional y la supervivencia espiritual. 
Sin perdón la familia se convierte en una arena de conflictos y un reducto de penas.
Sin perdón la familia se enferma.
El perdón es la asepsia del alma, la limpieza de la mente y la alegria del corazón.
Quien no perdona no tiene paz en el alma ni comunión con Dios.
La pena es un veneno que intoxica y mata.
Guardar el dolor en el corazón es un gesto autodestructivo.
El que no perdona se enferma física, emocional y espiritualmente.
Y por eso la familia necesita ser lugar de vida y no de muerte.
El territorio de cura y no de enfermedad.
El escenario de perdón y no la culpa.
El perdón trae alegría donde la pena produjo tristeza.