Paradojas


“El corazón tiene razones que la razón no tiene” (Pascal).

 

Paradoja de la Ceguera:

“Lo esencial es invisible a los ojos. Sólo se ve con el corazón” (El Principito).

 

Paradoja de la Improvisación:

“La mejor improvisación es la adecuadamente preparada”.

 

Paradoja de la Ayuda:

“Si deseas que alguien te haga un trabajo, pídeselo a quien esté ocupado; el que está sin hacer nada te dirá que no tiene tiempo”.

 

Paradoja del Dinero:

“Era un hombre tan pobre, tan pobre, tan pobre, que lo único que tenía era dinero”.

 

Paradoja del Tiempo:

“Vete despacio que tengo prisa”.

 

Paradoja de la Rapidez:

“No llega antes el que va más rápido, sino el que sabe dónde va” (Séneca).

 

Paradoja de la Sabiduría:

“Quien sabe mucho, escucha; quien sabe poco, habla. Quien sabe mucho, pregunta; quien sabe poco, sentencia”.

 

Paradoja de la Generosidad:

“Cuanto más damos, más recibimos”.

 

Paradoja del Conocimiento:

“El hombre busca respuestas y encuentra preguntas”.

 

Paradoja del Silencio:

“El silencio es el grito más fuerte” (Shopenhauer).

 

Paradoja del Expertise:

“No hay nada peor que un experto para evitar el progreso en un campo”.

 

Paradoja de la Riqueza:

“No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”.

 

Paradoja del Cariño:

“Mientras más amor das, más te llenas amor”.

 

Paradoja del Disfrute:

“Sufrimos demasiado por lo poco que nos falta  y gozamos poco de lo mucho que tenemos” (Shakespeare).

Tener impacto


Cuando era joven, quería mejorar el mundo.

Descubrí que era muy difícil, por lo que intenté mejorar mi país.

Cuando me di cuenta que no podía, empecé a concentrarme en mi pueblo.

No pude mejorar mi pueblo.

Ya de adulto, intenté mejorar mi familia.

Ahora, de viejo, me doy cuenta que debo empezar por mejorarme a mí mismo.

Si hace mucho tiempo me hubiera superado, podría haber tenido un impacto en mi familia.

Mi familia y yo podríamos haber tenido un impacto en nuestro pueblo.

Su impacto podría haber mejorado nuestro país y así podría haber mejorado el mundo.

¿En qué te enfocas?


Al inicio de una conferencia sobre estrés, el disertante colgó frente al público una gran hoja de papel blanco. Con un marcador negro dibujó luego una mancha irregular

“¿Qué ven aquí?”, preguntó.

Uno tras otro, los presentes fueron contestando: “Una mancha negra”.

“Eso supuse”, dijo el orador. “Ninguno de ustedes se enfocó en la hoja blanca, aunque tiene una superficie mucho mayor. Precisamente de eso hablaremos esta noche”.

¿Cuál es la conversación en la que te enfocas más asiduamente? , ¿en todo lo que tienes o en lo poco que te falta?, ¿en todo lo que sabes o en lo mucho que no dominas?, ¿en todo lo que puedes o en lo que te gustaría pero no te sale?

 

Depende cuál sea la conversación en la que te enfoques, será el estado de ánimo que estarás transitando.

 

“La emoción que sientes no existe por si sola sino por la explicación que tu le das”. Y de acuerdo con el estado de ánimo que estés transitando, será la predisposición a la acción que tendrás. Y de acuerdo con tu manera de accionar los resultados que estarás obteniendo. ¿Qué, no te gustan los resultados? La clave es la conversación.

 

Veamos, piensa en tu situación, en la conversación que te separa de tus resultados. Piensa en tus mejores razones, en esas que estás seguro nadie puede dar vuelta y ahora te pido que leas lo siguiente:

 

Después de la primera prueba artística de Fred Astaire, el informe de  director de pruebas de la M.G .M. fechado en 1933, decía: “¡No sabe actuar!”

¿Qué te parece que hizo Fred Astaire después de semejante declaración?

Imagínalo por sus resultados.

 

Louis May Alocott, la autora de Mujercitas, era impulsada por su familia a conseguir trabajo como mucama o costurera. ¿Escuchó los juicios de su familia o lo que decía su conversación interna?

 

Beethoven tocaba mal el violín y su profesor consideraba que no tenía futuro como compositor. Como era sordo no pudo escuchar esta crítica, ¡qué suerte!

 

Los padres del famoso cantante Enrico Caruso querían que fuera ingeniero. Su profesor decía que no tenía voz y que no podía cantar. ¿Qué lo habrá motivado a seguir intentándolo?

 

Charles Darwin, padre de la teoría de la evolución abandonó la carrera médica mientras el padre le decía: “Lo único que te interesa es capturar ratas”. ¿De qué otra manera hubiera podido entender su interés por las ratas?

 

El director de un diario despidió a Walt Disney por falta de ideas. Walt Disney quebró varias veces antes de construir Disneylandia.

¿Alguna vez pensaste que para concretar eso alguien antes tuvo que soñar en supergrande, casi te diría delirar conciente?

 

Albert Einstein no habló hasta los cuatro años y no leyó hasta los siete. Su maestra lo describió como mentalmente lento, insociable y encerrado siempre en sueños tontos.

 

¿Alguna vez alguien dijo que tus sueños son tontos?

 

Henry Ford fracasó y quebró cinco veces hasta que finalmente tuvo éxito. ¿Te parece que Ford pensó que era un fracasado o simplemente consideró a sus errores como espacios de aprendizaje?

 

Winston Churchill no aprobó sexto grado. Llegó a Primer Ministro recién a los sesenta y dos años, luego de una vida de derrotas y reveses e hizo sus mayores contribuciones cuando era un hombre mayor.

 

¿Todavía estas a tiempo?

 

Dieciocho editores rechazaron el cuento de Richard Bach Juan Salvador Gaviota, antes de que Macmillan lo publicara finalmente en 1970. Cinco años después había vendido más de siete millones de ejemplares solamente en los Estados Unidos.

 

¿No te pasa que a veces te das cuenta que los otros son los que se la pierden?

 

Después de haber leído esto, ¿todavía te parecen válidas tus explicaciones y tus razones para no alcanzar tus resultados?

 

“Una de las cosas más valiosas que he aprendido es que no siempre tengo que tener razón.”

JEFFREY B. SWARTZ.

 

¿En que te vas a enfocar? ¿Qué te puede llevar hacia los resultados extraordinarios?

 

“Tu puedes tener excusas o puedes tener resultados. Lamentablemente lo que no puedes tener son las dos cosas a la vez.”

No es lo que dicen los demás, tampoco tus circunstancias, sólo tu conversación.

 

Es tu hoja en blanco donde cada día puedes escribir lo que quieres y si lo que tienes escrito no te gusta, sabes que puedes dar vuelta la hoja.

 

“La persona que realmente quiere hacer algo encuentra la forma de hacerlo.

Los demás encuentran razones y excusas.”

 

El valor te pone en contacto con la conversación interna y te asiste a desarticular la manera que ella te frena. También te asiste abriéndote al aprendizaje para adecuarte a los cambios del contexto mientras amplías la interpretación que haces para ver las cosas de otra manera. Te posiciona para comprometerte con tus objetivos mientras planificas y accionas hacia las metas aprovechando tus recursos y tus talentos personales para transformar en oportunidades los problemas dándole más sentido a lo que haces.

 

¿Cuándo le vas a poner algo de valor a tu vida?

¿Cuándo quieres estar parado en tus sueños?

“Nadie que haya alcanzado el éxito lo ha hecho dando excusas