Dios provee


Con dinero podemos comprar una cama, pero no un sueño.

Libros, pero no cultura.

Comida, pero no apetito.

Adornos, pero no la belleza

Una casa, pero no un hogar.

Medicinas, pero no salud.

Lujos, pero no simpatía.

Diversiones, pero no felicidad.

Un crucifijo, pero no un Salvador.

Una iglesia, pero no un cielo.

Y recuerda lo que el dinero no puede comprar, ¡Dios nos lo da diariamente sin cobrar!