Don de la felicidad


Para recibir el don de la felicidad, el talante más adecuado es el desprendimiento; no estar prendido a nada, desprenderse de todo. La felicidad, como el pájaro libre no está nunca en mano, sino siempre volando. Pero tal vez, con suerte y quietud por nuestra parte, se pose por un instante en nuestra cabeza.