Donde Dios quiere que yo esté


Escuché la historia que relató un hombre que era Jefe de Seguridad de una compañía. Él invitó a compartir espacio de oficina a miembros de otras compañías cuyas instalaciones fueron perjudicadas por los ataques a las torres gemelas.
Con su voz conmocionada, platicó las historias del por qué estas personas estaban vivas, y por qué sus colegas muertos.

Todas estas historias trataban sobre pequeñeces:

• Tal vez sepan sobre el jefe que llegó tarde porque ese era el primer día de Kínder de su hijo.
• Otra persona estaba viva porque fue su turno de traer las donas.
• La historia que me sorprendió, fue la del hombre que esa mañana estrenó zapatos. Hizo todo lo posible para llegar al trabajo, pero antes de llegar, los zapatos le sacaron una ampolla y se detuvo en una farmacia para comprar un curitas. Esa fue la razón del por qué está vivo.

Así pues, cuando estoy atorado en el tráfico, cuando no alcanzo a subirme al elevador, cuando me doy la vuelta para contestar el teléfono (todas esas pequeñeces que me molestan), pienso que eso es exactamente lo que Dios quiere para mí en ese preciso momento.

Que Dios continúe bendiciéndote con todas estas pequeñeces que tanto te molestan.