Nuestro precio


Un famoso expositor comenzó un seminario en una sala con 200 personas, tomando un billete de $ 500 entre sus manos, preguntó:

“¿Quién de ustedes quiere este billete de $500?”

Todos levantaron la mano…

Entonces dijo:

“Daré este billete a uno de ustedes esta noche, pero, primero, déjenme hacer esto…”

Arrugó totalmente el billete y preguntó otra vez:

“¿Quién todavía quiere este billete?”

Las manos continuaron levantadas….

Y continuó: “¿Y si hiciera esto?…”

Dejó caer el billete al piso y comenzó a pisarlo y a refregarlo.

Después tomó el billete, ya hecho un asco de pisado, sucio y arrugado:

“¿Y ahora?.¿Quién todavía va a querer este billete?”

Todas las manos volvieron a levantarse.

El expositor miró a la platea y dice:

“No importa lo que yo haga con el dinero, ustedes continuarán queriendo este billete, porque no pierde el valor”.

Esta situación, también pasa con nosotros…

Muchas veces, en nuestras vidas, somos aplastados, nos caemos, nos pisotean y sentimos que no tenemos importancia.

Pero, no importa,* jamás perderemos nuestro valor.

Sucios o limpios, aplastados o enteros, gordos o flacos, altos o bajos, nada de eso importa!…

Nada de eso altera la importancia que tenemos!…

El precio de nuestras personas, no es por lo que aparentamos ser, sí por lo que hacemos y somos!”