Rezar es una conversación con Dios

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Es el momento de más calma del día.
Rezar es una fotografía en sepia, un regreso a la casa de tus abuelos y al tiempo sin tiempo de tu infancia.
Es un Padre Nuestro platicando con Dios para que te ayude en los exámenes.
Es el refugio del frío, y el silencio acogedor.
Rezar es tener memoria.
Rezar es lo que va antes del trabajo o después del trabajo, ya lo dice el refrán: a Dios rogando y con el mazo dando.
Es lo único que puedes hacer cuando ya no puedes hacer más, y es la forma de comprometerse de quien no tiene otro medio de hacerlo, como cuando rezamos por un enfermo que se va a operar y ya está todo en manos del cirujano (y de Dios).
Rezar  hace milagros, ofrece consuelo al que reza y a aquel por quien se reza.
Rezar nunca es inútil, porque siempre conforta.
Rezar es decir rezaré por ti y, también, reza por mí.
Rezar es la aceptación de tus limitaciones.
Es aprender a resignarse cuando lo que pudo ser no ha sido.
Es vivir sin rencor, aprender a olvidar, aceptar la derrota con dignidad y celebrar el triunfo con humildad.
Rezar es resignación cuando procede, pero también arrebato y pundonor cuando toca.
Es buscar las fuerzas si no se tienen y confiar en que las cosas van a ser como deberían ser.
Rezar es optimismo, no dar nada por perdido, luchar y resistir.
Es relajarse y calmar los nervios, prepararse para lo que ha de venir.
No es solo buscar el coraje, sino también la inspiración, la idea, el enfoque, la luz, el claro en medio de la espesura.
Rezar es razonar, aunque parezca lo más irracional que haya.
Es la mente funcionando con la intuicion.
Es planificar y anticiparse.
Es pausa en un mundo excitado.
Es calma cuando todo es ansiedad.
Rezar es una forma extrema de independencia.
Rezar es un placer oculto, que se reserva para la intimidad.
Un acto privado, y casi a escondidas, que, cuando se hace acompañado, necesita mucha confianza.
Rezar es desnudarse y abrir tu alma.
Es una declaración de amor por la persona que tienes en tus rezos.
Es derramar tu cariño sobre los que más quieres y sentir el cariño de los que rezan por ti.
Rezar es tener a otros en tus oraciones y estar en las oraciones de otros.
Rezar, y sobre todo que recen por ti, es la mayor aspiración que uno puede tener en la vida, un privilegio inmenso.
Es querer tanto a alguien como para rezar por él, y que alguien te quiera tanto como para rezar por ti.
¿Cabe mayor orgullo?
¿Existe mayor plenitud que la de saber que hay una madre, un hermano, un hijo o un amigo que quiere que Dios te proteja, y te dé salud, y te ilumine, y te ayude, y te acompañe, y esté siempre contigo?
Rezar es tener fe, tener fe en la vida, en las personas, en tus amigos, en tus hijos, en tus padres, en Dios.
Es un súper poder que nos predispone al bien.
Rezar es creer y ser practicante de un mundo mejor.

FAMILIA, LUGAR DE PERDÓN

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No hay familia perfecta.
No tenemos padres perfectos, no somos perfectos, no nos casamos con una persona perfecta, ni tenemos hijos perfectos. 
Tenemos quejas de los demás. 
Decepcionamos unos a otros. 
Por eso, no hay matrimonio sano ni familia sana sin el ejercicio del perdón. 
El perdón es vital para nuestra salud emocional y la supervivencia espiritual. 
Sin perdón la familia se convierte en una arena de conflictos y un reducto de penas.
Sin perdón la familia se enferma.
El perdón es la asepsia del alma, la limpieza de la mente y la alegria del corazón.
Quien no perdona no tiene paz en el alma ni comunión con Dios.
La pena es un veneno que intoxica y mata.
Guardar el dolor en el corazón es un gesto autodestructivo.
El que no perdona se enferma física, emocional y espiritualmente.
Y por eso la familia necesita ser lugar de vida y no de muerte.
El territorio de cura y no de enfermedad.
El escenario de perdón y no la culpa.
El perdón trae alegría donde la pena produjo tristeza.

Aprender a ser más felices

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Sabías que en Harvard, una de las universidades más prestigiosas del mundo, el curso con más popularidad y éxito enseña como aprender a ser más felices.
La clase de Psicología Positiva dictada por Ben Shahar atrae a 1400 alumnos por semestre y 20% de los graduados de Harvard toman este curso electivo. Según Ben Shahar, la clase -que se centra en la felicidad, la autoestima y la motivación- les da a los estudiantes herramientas para conseguir el éxito y encarar la vida con más alegría.
Este profesor de 35 años, que algunos consideran “el gurú de la felicidad” destaca en su clase 14 consejos clave para mejorar la calidad de nuestro estado personal y que contribuyen a la generación de una vida positiva:
1. Agradece a Dios por todo lo que tienes: Escribe en un papel 10 cosas que tienes en tu vida que te dan felicidad. ¡Enfócate en las cosas buenas!
2. Practica actividad física. Expertos aseguran que hacer ejercicio ayuda a mejorar el ánimo. 30 minutos de ejercicio es el mejor antídoto contra la tristeza y el estrés.
3. Desayuna: Algunas personas se saltan el desayuno por falta de tiempo o para no engordar. Estudios demuestran que desayunar te da energía, te ayuda a pensar y desempeñar exitosamente tus actividades.
4. Se asertivo: Pide lo que quieras y di lo que piensas. Ser asertivo ayuda a mejorar tu autoestima. Ser dejado y quedarte en silencio genera tristeza y desesperanza.
5. Gasta tu dinero en experiencias: Un estudio descubrió que el 75% de personas se sentían más felices cuando invertían su dinero en viajes, cursos y clases; mientras que sólo el 34% dijo sentirse más feliz cuando compraba cosas.
6. Enfrenta tus retos: Estudios demuestran que cuanto más postergas algo, más ansiedad y tensión generas. Escribe pequeñas listas semanales de tareas y cúmplelas.
7. Pega recuerdos bonitos, frases y fotos de tus seres queridos por todos lados: Llena tu nevera, tu computador, tu escritorio, tu cuarto, TU VIDA de recuerdos bonitos.
8. Siempre saluda y sé amable con otras personas: Más de cien investigaciones afirman que sólo sonreír cambia el estado de ánimo.
9. Usa zapatos que te queden cómodos: Si te duelen los pies te pones de mal humor.
10. Cuida tu postura: Caminar derecho con los hombros ligeramente hacia atrás y la vista hacia enfrente ayuda a mantener un buen estado de ánimo. Sentarte derecho y dejar de encorbarte.
11. Escucha música: Está comprobado que escuchar música te despierta deseos de cantar, esto te va a alegrar la vida.
12. Lo que comes tiene un impacto en tu estado de ánimo: No te saltes comidas, come algo ligero cada 3 ó 4 horas. Evita el exceso de harinas y el azúcar. ¡Come de todo!. Varía tus alimentos.
13. Arréglate y siéntete atractivo: ¡Ponte guapo!. El 41% de la gente dice que se sienten más felices cuando piensan que se ven bien.
14. Cree fervientemente en Dios: ¡Con él nada es imposible!

La vida da sorpresas

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La vida da sorpresas y la pasión se enciende, es involuntario, por ello se necesitan de grandes virtudes y habilidades para no ofendernos, para no contraatacar y sobre todo para tener empatía y comprender las razones por las cuales nos ofenden, se requiere de  una buena dosis de:
Temple.
Paciencia.
Prudencia.
Autocontrol.
Voluntad.
Moderación.
Sobriedad.
Madurez.
Empatía.
Amor.