Se amable


Ama a tu país como a tu familia, se más amable, trata a todos con más cortesía de la que acostumbras, sé generoso, mientras más gestos de este tipo tengas durante el día, más personas se contagiarán de ello, es un ejercicio exponencial que surte efectos muy positivos. El poder de una sonrisa y un gesto amable repetido por millones, genera un ambiente de mayor cordialidad y disminuye el estrés social.

Si nos detenemos por un momento


Si nos detenemos por un momento y hacemos una pausa para mirar hacia atrás, podremos darnos cuenta que nos encontramos exactamente donde nos han traído nuestras acciones pasadas. El ser humano construye su futuro día a día mediante sus pensamientos, palabras y acciones, y estas a su vez van moldeando el presente, que este nuevo año nos brinde paz, amor, salud, armonía, unión, felicidad y prosperidad.

Quién como


Quien como tu madre mía, que me permitiste llegar a tu vida; siempre tan llena de amor y fortaleza, tu luchabas sin son y abatimiento; y aunque siempre fuiste amiga en las buenas y en las malas, quien siempre lucho por mantenernos unidos y siempre el amor me prodigaste, sigan aun fructificando, y no reniego de lo que hoy en día vivo; por que tu sin conocer muchas cosas de la vida, siempre encontraste la palabra precisa que yo necesitaba, la cual me ha dado fortaleza para poder seguir adelante.

“Quien como tu” que con tu amor me dará luz al camino que me quede por seguir, aun cuando mi mano ya no pueda tocar la tuya.

“Quien como tu” que en sus momentos de lucidez le pide a dios que la ilumine y le de claridad a tu memoria.

Por hacer que mis momentos de tristeza se vuelvan alegría, por hacer que mis días de soledad se vuelvan mejor con tu compañía.

Por estirarme tu mano cuando más le necesite.

Por hacer que tomara el camino correcto.

Por hacer mis sueños realidad.

Por enseñarme el respeto de los hombres.

Pero sobre todo gracias a ti madre, por darme lo mas preciado de este mundo, porque cuando se lucha por la vida, tu mereces todo mi respeto y hoy en este día quiero decirte gracias, si gracias por estos años tan felices que me hiciste pasar por dar todo sin pedir nada a cambio y hoy festejare que yo tu hijo te doy gracias por darme la vida.

“Quien como tu” que con tu sola imagen me dice, cultiva, cultiva siempre el amor para que tus noches se vuelvan cada día mejor.

Y que dios te bendiga por haberme dado lo más hermoso de este mundo.

Te quiero mama y siempre serás mi compañera y mejor amiga

Te amare y te recordare eternamente, mil gracias mama.

 

El mendigo del parque


Se acercaba mi cumpleaños…

Quería pedir un deseo especial al apagar las velas de mi pastel.

Caminando por el parque vi a una persona que estaba sentada en uno de los bancos, viendo las palomas que revoloteaban cerca del estanque, y me pareció curioso ver cómo un hombre de aspecto pobre miraba esas palomas con una sonrisa que emanaba alegría, por lo que decidí sentarme a su lado…

Mi intención era preguntarle qué lo hacía tan feliz…

Yo me sentía dichoso y completo, pues estaba orgulloso de mi vida, de mis logros y de mis bienes.

Tenía un buen trabajo que me agradaba y me dejaba mucho dinero, con lo que podía satisfacer las necesidades y hasta algunos caprichos míos y de mi familia.

Me acerqué entonces a aquel hombre mayor y le pregunté.

Disculpe… quisiera preguntarle algo, si me lo permite.

Me miró sin decir palabra, pero asintió con su rostro.

¿Qué pediría usted como deseo si hoy fuese su cumpleaños?.

Y dijo: Es curioso que me lo pregunte. En realidad, si pidiera algo, me sentiría egoísta. Yo ya he tenido casi todo lo que un hombre necesita en esta vida.

Intrigado pregunte: ¿Cómo es eso?.

Mire, dijo: vivía con mis padres y un hermano, antes de perderlos a todos hace ya algunos años en un accidente.

Tanto mi padre como mi madre eran personas maravillosas que se desvivían por darme todo el amor que podían, aún a pesar de nuestras limitaciones. Cuando los perdí sufrí mucho, no se imagina cuánto. Pero entendí que hay otras personas que nunca tuvieron el privilegio de conocer ese tipo de amor que yo recibí de mis padres y entonces me sentí agradecido con la vida.

Cuando yo era jovencito me enamoré de una niña de mi barrio. Cuando crecimos un poco más, un día nos dimos un beso, con gran ternura y delicadeza. El amor que nos teníamos crecía por instantes. Un día su familia se fue a vivir a otra ciudad y cuando ella se fue, mi corazón sufrió terriblemente.

A veces recuerdo ese momento con emoción y pienso en esas personas que nunca han conocido ese amor tan limpio y tan exquisito, y no puedo menos que sentirme agradecido por haberlo conocido.

Ha habido inviernos en que he sentido mucho frío y otras veces hambre. Entonces recuerdo la sabrosa comida que mi madre nos preparaba, sabía deliciosa, porque nos la preparaba con todo su cariño.

Recuerdo el calor de nuestra pequeña casa, y entonces me siento mejor, porque es un privilegio tener comida y un hogar calientito, cuando hay tantos que no lo tienen.

A veces alguna persona me regala algunas piezas de pan. Yo las acepto y lo agradezco, y busco a alguien para compartirlas, porque el placer de compartir lo que se tiene, es algo más grande de lo que yo pueda describir, y créame, hay tanta gente que aunque tenga muchas cosas, no han conocido ese enorme placer que da el compartir.

Así que, mi querido amigo, ¿qué más podría pedirle yo a la vida, si ya he tenido todo eso y mucho más?

Esas palomas y yo estamos muy agradecidos al cielo porque nos ha regalado la vida y nos permite disfrutarla.

La independencia personal


¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón? ¿Quién te lastima? ¿Quién te roba la felicidad o te quita la tranquilidad? ¿Quién controla tu vida?…

¿Tus padres? ¿Tu pareja? ¿Un antiguo amor? ¿Tu suegra? ¿Tu jefe?…

Podrías armar toda una lista de sospechosos o culpables. Probablemente sea lo más fácil. De hecho, sólo es cuestión de pensar un poco e ir nombrando a todas aquellas personas que no te han dado lo que te mereces, te han tratado mal o simplemente se han ido de tu vida, dejándote un dolor o rencor hasta el día de hoy.

Pero ¿sabes?, no necesitas buscar nombres. La respuesta es más sencilla de lo que parece, y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz. Nadie tiene la capacidad, a menos que tú le permitas, le abras la puerta y le entregues el control de tu vida.

Llegar a pensar con ese nivel de conciencia puede ser un gran reto, pero no es tan complicado como parece. Se vuelve mucho más sencillo cuando comprendemos que lo que está en juego es nuestra propia felicidad. Y definitivamente el peor lugar para colocarla es en la mente del otro, en sus pensamientos, comentarios o decisiones.

El hombre sufre no por lo que le pasa, sino por lo que interpreta. Muchas veces sufrimos por tratar de darle respuesta a preguntas que taladran nuestra mente como: ¿Por qué no me llamó? ¿No piensa buscarme? ¿Por qué no me dijo lo que yo quería escuchar? ¿Por qué hizo lo que más me molesta? ¿Por qué se me quedó viendo feo?, y muchas otras.

No se sufre por la acción de la otra persona, sino por lo que sentimos, pensamos e interpretamos de lo que hizo, por haberle dado el control a alguien.

Si lo quisieras ver de forma más gráfica, es como si nos estuviéramos haciendo vudú voluntariamente, clavándonos las agujas cada vez que un tercero hace o deja de hacer algo que nos incomoda. Lo más curioso e injusto del asunto es que la gran mayoría de las personas que nos “lastimaron”, siguen sus vidas como si nada hubiera pasado; algunas inclusive ni se llegan a enterar de todo el teatro que estás viviendo en tu mente.

Un claro ejemplo de la enorme dependencia que podemos llegar a tener con otra persona es cuando hace algunos años alguien me dijo:

“Necesito que Pedro me diga que me quiere aunque yo sepa que es mentira. Sólo quiero escucharlo de su boca y que me visite de vez en cuando; te prometo que ya con eso puedo ser feliz y me conformo, pero si no lo hace… siento que me muero”.

¡Wow! Yo me quedé de a cuatro ¿Realmente esa será la auténtica felicidad? ¿No será un martirio constante que alguien se la pase decidiendo nuestro estado de ánimo y bienestar? Querer obligar a otra persona a sentir lo que no siente… ¿no será un calvario voluntario para nosotros?

No podemos pasarnos la vida cediendo el poder a alguien más, porque terminamos dependiendo de elecciones de otros, convertidos en marionetas de sus pensamientos y acciones.

Las frases que normalmente se dicen los enamorados como: “Mi amor, me haces tan feliz”, “Sin ti me muero”, “No puedo pasar la vida sin ti”, son completamente irreales y falsas. No porque esté en contra del amor, al contrario, me considero una persona bastante apasionada y romántica, sino porque realmente ninguna otra persona (hasta donde yo tengo entendido) tiene la capacidad de entrar en tu mente, modificar tus procesos bioquímicos y hacerte feliz o hacer que tu corazón deje de latir.

Definitivamente nadie puede decidir por nosotros. Nadie puede obligarnos a sentir o a hacer algo que no queremos, Tenemos que vivir en libertad. No podemos estar donde no nos necesiten ni donde no quieran nuestra compañía. No podemos entregar el control de nuestra existencia, para que otros escriban nuestra historia. Tal vez tampoco podamos controlar lo que pasa, pero sí decidir cómo reaccionar e interpretar aquello que nos sucede.

La siguiente vez que pienses que alguien te lastima, te hace sufrir o controla tu vida, recuerda: No es él, no es ella… ERES TÚ quien lo permite y está en tus manos volver a recuperar el control.

AL HOMBRE SE LE PUEDE ARREBATAR TODO, SALVO UNA COSA:

“La elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino, para decidir su propio camino”.

¡Corre hijo corre!


En una cena de una escuela de niños con capacidades especiales, el padre de un estudiante pronunció un discurso que nunca será olvidado por las personas que lo escucharon.

Después de felicitar y exaltar a la escuela y a todos los que trabajan en ella, este padre hizo una pregunta:

¿Cuando no hay agentes externos que interfieran con la naturaleza, el orden natural de las cosas alcanza la perfección?

Pero mi hijo Herbert, no puede aprender como otros niños lo hacen.

No puede entender las cosas como otros niños. ¿Dónde está el orden natural de las cosas en mi hijo?

La audiencia quedó impactada por la pregunta. El padre del niño continuó diciendo: ‘Yo creo que cuando un niño como Herbert, física y mentalmente discapacitado, viene al mundo, una oportunidad de ver la naturaleza humana se presenta, y se manifiesta en la forma en la que otras personas tratan a ese niño’.

Entonces contó que un día caminaba con su hijo Herbert cerca de un parque donde algunos niños jugaban beisbol. Herbert le preguntó a su padre:

‘¿Crees que me dejen jugar?’

Su padre sabia que a la mayoría de los niños no les gustaría que alguien como Herbert jugara en su equipo, pero el padre también entendió que si le permitían jugar a su hijo, le darían un sentido de pertenencia muy necesario y la confianza de ser aceptado por otros a pesar de sus habilidades especiales.

El padre de Herbert se acercó a uno de los niños que estaban jugando y le preguntó si Herbert podría jugar.

El niño miró alrededor por alguien que lo aconsejara y le dijo: Estamos perdiendo por seis carreras y el juego esta en la octava entrada. Supongo que puede unirse a nuestro equipo y trataremos de ponerlo al bate en la novena entrada’.

Herbert se desplazó con dificultad hasta la banca y con una amplia sonrisa, se puso la camisa del equipo mientras su padre lo contemplaba con emoción.

Los otros niños vieron la felicidad del padre cuando su hijo era aceptado.

Al final de la octava entrada, el equipo de Herbert logró anotar algunas carreras pero aún estaban detrás en el marcador por tres.

Al inicio de la novena entrada, Herbert se puso un guante y jugó en el jardín derecho.

Aunque ninguna pelota llegó a Herbert, estaba obviamente extasiado solo por estar en el juego y en el campo, sonriendo de oreja a oreja mientras su padre lo animaba desde las graderías.

Al final de la novena entrada, el equipo de Herbert anoto de nuevo. Ahora con dos ‘outs’ y las bases llenas, la carrera para obtener el triunfo era una posibilidad y Herbert era el siguiente en batear.

Con esta oportunidad, ¿dejarían a Herbert batear y renunciar a la posibilidad de ganar el juego? Sorprendentemente, Herbert estaba al bate.

Todos sabían que un solo ‘hit’ era imposible por qué Herbert no sabía ni como agarrar el bate, mucho menos pegarle a la bola.

Sin embargo, mientras Herbert se paraba sobre la base, el ‘pitcher’, reconoció que el otro equipo estaba dispuesto a perder para permitirle a Herbert un gran momento en su vida, se movió unos pasos al frente y tiro la bola muy suavemente para que Herbert pudiera al menos hacer contacto con ella.

El primer tiro llegó y Herbert abanicó y falló. El ‘pitcher’ de nuevo se adelantó unos pasos para tirar la bola suavemente hacia el bateador.

Cuando el tiro se realizó, Herbert abanicó y golpeó la bola suavemente justo enfrente del ‘pitcher’.

El juego podría haber terminado. El ‘pitcher’ podría haber recogido la bola y haberla tirado a primera base.

Herbert hubiera quedado fuera y habría sido el final del juego. Pero, el ‘pitcher’ tiró la bola sobre la cabeza del niño en primera base.

Todos desde las graderías y los jugadores de ambos equipos empezaron a gritar a Herbert, “corre a primera base, corre a primera”. Con dificultad Herbert logro llegar a primera base, con los ojos muy abiertos y sobresaltado.

Todos gritaban, “¡Corre a segunda!”, recobrando el aliento, Herbert corrió hacia la segunda base.

Para el momento en que Herbert llegó a segunda base el niño del jardín derecho tenia la bola…era el niño más pequeño en el equipo y sabía que tenía la oportunidad de ser el héroe del día.

El podía haber tirado la bola a segunda base, pero entendió las intenciones del ‘pitcher’ y tiro la bola alto, sobre la cabeza del niño en tercera base.

Herbert corrió a tercera base mientras que los corredores delante de el hicieron un circulo alrededor de la base.

Cuando Herbert llegó a tercera, los niños de ambos equipos, y los espectadores, estaban de pie gritando ‘corre a ‘home’ corre’.

Herbert corrió al ‘home’, se paró en la base y fue vitoreado como el >héroe que bateó el ‘grand slam’ y ganó el juego para su equipo.

‘Ese día’, dijo el padre, ‘los niños de ambos equipos ayudaron dándole a este mundo un trozo de verdadero amor y humanismo’.

Herbert no sobrevivió otro verano. Murió ese invierno, sin olvidar nunca haber sido el héroe y haber hecho a su padre muy feliz, haber llegado a casa y ver a su madre llorando de felicidad y abrazando a su héroe del día.

Bueno, la persona que envío esto piensa que todos juntos podemos hacer la diferencia. Tenemos muchas oportunidades para ayudar a que se realice ‘el orden natural de las cosas’.

Tantas interacciones entre personas nos presentan una elección: podemos transmitir una pequeña gota de amor y humanismo.

Un hombre sabio dijo una vez que toda sociedad es juzgada por cómo trata a los menos afortunados entre ellos.

Amor saca amor


Es necesario recordar que los sentimientos negativos de resentimiento, rencor, odio o venganza pueden ser mutuos debido a un malentendido, y es frecuente encontrar familias en donde se forma un verdadero torbellino de odios. Nosotros no perdonamos porque los otros no perdonan. Es necesario romper ese círculo vicioso comprendiendo que “amor saca amor”. Una actitud valiente de perdón y humildad obtendrá lo que la venganza y el odio nunca pueden, y se reestablece la armonía.

El perdón


En los momentos que la amistad o la convivencia se rompen por cualquier causa, lo más común es la aparición de sentimientos negativos: la envidia, el rencor, el odio y el deseo de venganza, llevándonos a perder la tranquilidad y la paz interior. Al perder la paz y la serenidad, los que están a nuestro alrededor sufren las consecuencias de nuestro mal humor y la falta de comprensión.

En ocasiones, estos sentimientos son provocados por acciones o actitudes de los demás, pero en muchas otras, nos sentimos heridos sin una razón concreta o por una pequeñez que ha lastimado nuestro amor propio.

La imaginación o el egoísmo pueden convertirse en causa de nuestros resentimientos:

– Cuando malinterpretamos la mirada o la sonrisa de los demás, naturalmente de manera negativa;

– Por una respuesta que recibimos con un tono de voz, a nuestro juicio indiferente o molesto;

– No recibir el favor que otros nos prestan, en la medida y con la calidad que nosotros habíamos esperado;

– Cuando una persona que consideramos de “una categoría menor”, recibe un favor o una encomienda para lo cual nos considerábamos más aptos y consideramos injusta la acción.

Es evidente que al ser tan susceptibles, creamos un problema en nuestro interior, y tal vez enjuiciamos a quienes no tenían la intención de lastimarnos.

 

Para fin de año


Mi Dios:

Al terminar este año quiero darte las gracias por todo lo que recibí de ti.

Gracias por la vida y el amor, gracias por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y también por lo que no pudo ser.

Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que pude realizar, las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.

Hoy quiero pedir perdón: Por el tiempo que he perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra mal dicha, por las obras vacías, por el trabajo mal hecho, por el buen consejo no escuchado, por vivir sin entusiasmo, por el estudio olvidado, por la oración que fui aplazando y que hasta ahora vengo a ofrecerte, por todos mis olvidos, descuidos y silencios, te pido perdón, señor, perdón.

Señor:

Al iniciar el nuevo año, detengo mi vida y te la presento.

Te ofrezco mis luchas, mi esfuerzo, mis sacrificios y mi trabajo, también mis alegrías, mis noches frías y mis días felices. Te pido por mí y por los míos, la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.

Te pido por las personas que amo, por las amistades nuevas, por los que están cerca de mi, también por los que están lejos, por los que me dieron la mano, por los que pude ayudar, por aquellos con los que compartí mi vida, el trabajo, el dolor, las alegrías y las tristezas.

Te pido por aquellos que han mantenido su corazón duro para escucharte.

Enséñame a vivir cada día: Con optimismo y bondad, llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión, como si fuera el último día de mi vida.

Cierra mis oídos a toda falsedad, y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces e hirientes.

Abre mi ser a la humildad, a todo lo que es bueno, que mi espíritu se llene de bendiciones y las derrame a mi paso.

Cólmame ¡oh! señor, de bondad y alegría, para que cuantos viven conmigo y los que se acerquen a mi, encuentren en mi un poquito de ti.

Dame un año feliz a mí y a cuantos tratamos de encontrar tu luz.

Enséñame día con día, a repartir amor, paz y felicidad.

Es la vida, ella te devuelve todo lo que dices o haces


Nuestra vida es simplemente un reflejo de nuestras acciones.
Si deseas más amor en el mundo, crea más amor a tu alrededor.
Si deseas felicidad, da felicidad a los que te rodean.
Si quieres una sonrisa en el alma, da una sonrisa al alma a los que conoces.
Esta relación se aplica a todos los aspectos de la vida.
La vida te dará de regreso, exactamente aquello que tú le has dado.
Tu vida no es coincidencia, es un reflejo de ti.