Poner el corazón


Jaime estaba intentando conseguir una parte en una obra teatral de la escuela. Su mamá me dijo que había puesto su corazón en ello pero aún así, temía que no fuera elegido. El día que fueron repartidas las partes de la obra, Jaime salió corriendo con los ojos brillantes de orgullo y una gran emoción. “Adivina qué mamá” me dijo gritando: “He sido elegido para aplaudir y animar”.

En mi corazón está Dios


Una niña de 4 años estaba con su pediatra. Mientras el doctor le revisaba los oídos con el otoscopio, le preguntó: – “¿Crees que adentro me encontraré al Pájaro Abelardo?” La niña permaneció en silencio.
Enseguida el doctor tomó el abatelenguas y mientras revisaba su garganta le preguntó: – “¿Crees que ahí dentro me encontraré al monstruo galletero?”… Y de nuevo la niña no contestó nada.
El doctor puso el estetoscopio en el pecho de la niña y mientras escuchaba su corazón le preguntó:
– “¿Crees que escucharé a Barney ahí adentro?” “Oh, no”- contestó la niña, “Barney está pintado en mis zapatos. En mi corazón está Dios“.

En su corazón


Una maestra de primer grado, estaba discutiendo con su grupo la pintura de una familia. En la pintura había un niño que tenía el cabello de diferente color al resto de los miembros de la familia. Uno de los niños del grupo sugirió que el niño de la pintura era adoptado y una niña compañera de él le dijo:
“Yo sé todo acerca de las adopciones, porque yo soy adoptada”. “¿Qué significa ser adoptada?”- preguntó el niño y la niña le contestó:
“Significa que uno no crece en el vientre de su mamá sino que crece en su corazón”.