FAMILIA, LUGAR DE PERDÓN


No hay familia perfecta.
No tenemos padres perfectos, no somos perfectos, no nos casamos con una persona perfecta, ni tenemos hijos perfectos. 
Tenemos quejas de los demás. 
Decepcionamos unos a otros. 
Por eso, no hay matrimonio sano ni familia sana sin el ejercicio del perdón. 
El perdón es vital para nuestra salud emocional y la supervivencia espiritual. 
Sin perdón la familia se convierte en una arena de conflictos y un reducto de penas.
Sin perdón la familia se enferma.
El perdón es la asepsia del alma, la limpieza de la mente y la alegria del corazón.
Quien no perdona no tiene paz en el alma ni comunión con Dios.
La pena es un veneno que intoxica y mata.
Guardar el dolor en el corazón es un gesto autodestructivo.
El que no perdona se enferma física, emocional y espiritualmente.
Y por eso la familia necesita ser lugar de vida y no de muerte.
El territorio de cura y no de enfermedad.
El escenario de perdón y no la culpa.
El perdón trae alegría donde la pena produjo tristeza.

Padres


Padres:
Lo que tu hijo piense de si mismo le abrirá mas puertas que su boleta de calificaciones.
Ayudalo a cultivar una autoestima sana.
Reconoce sus esfuerzos.
Valida sus emociones.
Las emociones tienen poder.
El perdón, la gratitud y el amor transforman la vida.
Enséñale a perdonar rápido.
A dar las gracias todos los días.
Hazle saber que tu amor no tiene condiciones.
Ayudalo a encontrar su propia voz.
Lo que tiene para decir importa.
Cuando hable, escúchalo.
Cuando no hable, preguntale.
Dile “no” menos veces.
Evita criticarlo.
Que sepa que está bien equivocarse.
Cuéntale sobre tus propios errores.
Que tu hijo ame estar en casa.
Que sienta que alli juega con la ventaja de ser local.
Que sienta que pertenece, que nadie lo juzga.
Que su cuarto sea especial.
Deja de gastar tanto dinero en juguetes, pronto dejarán de importarle.
Cuelga fotos donde se vea haciendo algo bien y fotos donde se sienta querido.
Deja de enfocarte en sus limitaciones.
Mira todo lo que hacen bien.
Hazle saber que estás orgulloso.
Pídele consejos.
Dale la oportunidad de que se convierta en una autoridad en algo.
Ayúdalo a descubrir sus pasiones.
No lo sobreprotejas.
Eso lo hará sentir débil.
Su carácter se forjará aprendiendo a atravesar adversidades.
Mantente cerca pero no encima.
No hagas por ellos nada que puedan hacer por si mismos.
No les hagas la tarea, no pidas perdón por ellos.
No tomes sus decisiones.
Enséñale a relajarse.
A respirar pensando en un recuerdo agradable.
Muestrale que el dinero puede hacerlo feliz cuando lo pone al servicio de otros.
Que sienta la satisfacción de ayudar a los demás.
Date permiso para no ser el padre perfecto.
Confía en tus instintos y tomate el tiempo para aprender.
Te ha sido dada la tarea mas importante del mundo:
Prepárate de la mejor manera que puedas.
Lee libros.
Realiza cursos.
Aprende de otros.
No encares la crianza solo.
Fuimos diseñados para vivir en comunidad.
Uno de los mejores regalos que puedes darle a tu hijo es que se crie con muchas personas a su alrededor.
Abre las puertas de tu casa.
Invita a tus amigos mas seguido.
Que tu hijo pase tiempo con personas diferentes.
Que pase tiempo con la familia.
Date tiempo para ti.
Lo mejor que puedes hacer por tus hijos es trabajar sobre ti mismo:
Cuando estes más feliz y menos estresado, mejor padre serás.
Apaga el celular.
Te estas distrayendo del regalo mas grande que te dio la vida.
Recuerda que tu hijo no es tu prolongacion.
Deja de compararlo contigo o con otros.
Nunca hubo ni habrá un niño igual.
Y por sobretodas las cosas: Disfrútalo.
 Aunque te desafíe.
Aunque ponga tu paciencia a prueba mil veces.
Antes de que lo imagines crecerá y seguirá su propio camino.
Muéstrale el amor a Dios.

Amar es una decisión no un sentimiento


Un joven fue a visitar a un sabio y le contó sobre las dudas que tenía acerca de sus sentimientos por su familia.
El sabio lo escuchó y le dijo:
– Ámala.
Y luego se calló.
El muchacho dijo:
– Pero, todavía tengo dudas …
– Ámala, le dijo de nuevo el sabio.
Y, ante el desconsuelo del joven, después de un breve silencio, le dijo lo siguiente:
– Hijo: AMAR ES UNA DECISIÓN NO UN SENTIMIENTO.
Amar es dedicación y entrega.
Amar es un verbo y el fruto de esa acción es el amor.
El amor es un ejercicio de jardinería.
Arranca lo que hace mal, prepara el terreno, siembra, se paciente, riega y cuida.
Preparate porque habrá plagas, sequías o excesos de lluvias, pero no por eso abandones tu jardín.
Ama, es decir, acepta, valoriza, respeta, da afecto, ternura, admira y comprende.
Simplemente, ama.

Familia, lugar del perdón


FAMILIA, LUGAR DE PERDÓN …
No hay familia perfecta. No tenemos padres perfectos, no somos perfectos, no nos casamos con una persona perfecta ni tenemos hijos perfectos. Tenemos quejas de los demás. Decepcionamos unos a otros. Por eso, no hay matrimonio sano ni familia sana sin el ejercicio del perdón. El perdón es vital para nuestra salud emocional y la supervivencia espiritual. Sin perdón la familia se convierte en una arena de conflictos y un reducto de penas.
Sin perdón la familia se enferma. El perdón es la asepsia del alma, la limpieza de la mente y la alforria del corazón. Quien no perdona no tiene paz en el alma ni comunión con Dios. La pena es un veneno que intoxica y mata. Guardar el dolor en el corazón es un gesto autodestructivo. Es autofagia. El que no perdona se enferma física, emocional y espiritualmente.
Y por eso la familia necesita ser lugar de vida y no de muerte; El territorio de cura y no de enfermedad; El escenario de perdón y no la culpa. El perdón trae alegría donde la pena produjo tristeza; En la que el dolor causó la enfermedad.
Papa Francisco.

Verdaderos tesoros


Debemos valorar más lo que tenemos y que nos fue dado gratuitamente por la vida. Los amigos, la familia, la sonrisa de los hijos, el conocimiento que adquirimos, la salud o el poder razonar. Éstos sí, son verdaderos tesoros.

El verdadero tesoro


El dueño de un pequeño negocio, amigo del poeta Olavo Bilac, cierto día lo encontró en la calle y le dijo: “Señor Bilac, estoy necesitando vender mi casa, que usted tan bien conoce. ¿Me podría redactar un anuncio para el diario?

Olavo Bilac tomó lápiz y papel, y escribió:

“Se vende encantadora propiedad, donde cantan los pájaros al amanecer en las extensas arboledas. Rodeada por las cristalinas aguas de un lindo riachuelo. La casa, bañada por el sol naciente, ofrece la sombra tranquila de las tardes en la varanda”.

Algunos meses después, el poeta se encontró con el comerciante, y le preguntó si ya había vendido la casa. “No pensé más en eso, dijo el hombre. Después de que leí el anuncio me di cuenta ¡de la maravilla que tenía!”.

A veces, no nos damos cuenta de las cosas buenas que tenemos, y vamos tras falsos tesoros. Debemos valorar más lo que tenemos y que nos fue dado gratuitamente por Dios. Los amigos, la familia, la sonrisa de los hijos, el conocimiento que adquirimos, la salud o el poder razonar. Éstos sí, son verdaderos tesoros.