Tener impacto


Cuando era joven, quería mejorar el mundo.

Descubrí que era muy difícil, por lo que intenté mejorar mi país.

Cuando me di cuenta que no podía, empecé a concentrarme en mi pueblo.

No pude mejorar mi pueblo.

Ya de adulto, intenté mejorar mi familia.

Ahora, de viejo, me doy cuenta que debo empezar por mejorarme a mí mismo.

Si hace mucho tiempo me hubiera superado, podría haber tenido un impacto en mi familia.

Mi familia y yo podríamos haber tenido un impacto en nuestro pueblo.

Su impacto podría haber mejorado nuestro país y así podría haber mejorado el mundo.

Tres cosas


Hay tres cosas en la vida que una vez que pasan nunca regresan:

1. El tiempo

2. Las palabras

3. Las oportunidades

 

Hay tres cosas en la vida que pueden destruir a una persona:

1. El enojo

2. El orgullo

3. No perdonar

 

Hay tres cosas en la vida que usted nunca debe de perder:

1. La esperanza

2. La paz

3. La honestidad

 

Hay tres cosas en la vida de mayor valor:

1. El amor

2. La bondad

3. La familia y los amigos

 

Hay tres cosas en la vida que no son seguras:

1. La fortuna

2. El éxito

3. Los sueños

 

Hay tres cosas en la vida que forman a una persona:

1. El compromiso

2. El trabajo duro

3. La sinceridad

La vida es el arte del encuentro


Sé que la palabra no es la cosa.

Si digo manzana, no es la maravilla que enamora el verano.

Si digo árbol, apenas me acerco a lo que saben las aves.

El caballo siempre será lo que es, sin saber que así lo nombro.

Sé que la palabra no es el hecho, pero sí se que un día mi padre bajó de la montaña y dijo unas palabras al oído de mi madre…

Y la incendió de tal manera que hasta aquí he llegado yo, continuando lo que mi padre  comenzó con algunas palabras.

Nacemos para encontrarnos. La vida es el arte del encuentro.

Encontrarnos para confirmar que la humanidad es una sola familia y que habitamos en un país llamado “Tierra”.

Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la Tierra es tan corto, que sufrir …es una pérdida de tiempo.

SOMOS HIJOS DEL AMOR, por lo tanto nacemos para la felicidad y debemos ser felices también por nuestros hijos, porque no hay nada mejor que recordar padres felices.

El Universo siempre está dispuesto a complacernos, por eso estamos rodeados de buenas noticias.

Cada mañana es una buena noticia.

Cada niño que nace es una buena noticia.

Cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor es un soldado menos.

Por eso hay que cuidarse del que no canta, porque algo esconde.

Eso lo aprendí de mi madre que fue la primera buena noticia que conocí.

Se llamaba Sara y nunca pudo ser inteligente porque cada vez que estaba por aprender algo, llegaba la felicidad y la distraía.

Nunca usó agenda porque sólo hacía lo que amaba y eso se lo recordaba el corazón.

Se dedicó a vivir y no le quedaba tiempo para hacer otra cosa.

De mi madre también aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo.

Ahora mismo, le puedes decir basta a la mujer o al hombre que ya no amas, al trabajo que odias, a las cosas que te encadenan, a la tarjeta de crédito, a los noticieros que te amargan, a los que quieren dirigir tu vida.

Ahora mismo le puedes decir basta al miedo que heredaste, porque la vida es aquí y ahora  mismo.

Caminando comprobé que nos vamos encontrando con el otro, lenta, misteriosa, sensualmente. Porque lo que teje esta red revolucionaria que es la poesía.

Ella nos lleva de la mano debajo de la luna, hasta los últimos rincones del mundo, donde nos espera el compinche, el que continúa la línea que será un círculo que completa el planeta.

Ésta es la revolución fundamental, el revolucionarse constantemente para armonizar con la vida, que es cambio permanente, por eso nos vamos encontrando para iluminar cada rincón.

Que nada te distraiga de ti mismo, debes estar atento porque todavía no gozaste la más grande alegría ni sufriste el más grande dolor.

Vacía la copa cada noche para que Dios la llene de agua nueva en el nuevo día.

Vive de instante en instante, porque eso es la vida.

La vida es el arte del encuentro.

Escrito por Regina Brett, 90 años, del “The Plain Dealer”, Cleveland, Ohio


Para celebrar la llegada a mi edad avanzada, una vez escribí las 45 lecciones que la vida me ha enseñado. Es la columna más solicitada que jamás había escrito. Mi odómetro llegó a los 90 en agosto, así que aquí les va la columna una vez más:

 

1. La vida no es justa, pero aún así es buena.

2. Cuando tengas duda, sólo toma el siguiente paso pequeño.

3. La vida es demasiada corta para perder el tiempo odiando a alguien.

4. Tu trabajo no te cuidará cuando estés enfermo. Tus amigos y familia sí. Mantente en contacto.

5. Liquida tus tarjetas de crédito cada mes.

6. No tienes que ganar cada discusión. Debes estar de acuerdo en no estar de acuerdo.

7. Llora con alguien. Alivia más que llorar solo.

8. Está bien si te enojas con Dios. El lo puede soportar.

9. Ahorra para el retiro comenzando con tu primer cheque de nómina.

10. Cuando se trata de chocolate, la resistencia es inútil.

11. Haz las paces con tu pasado para que no arruine el presente.

12. Está bien permitir que tus hijos te vean llorar.

13. No compares tu vida con otros. No tienes ni idea de lo que se trata su travesía.

14. Si una relación tiene que ser secreta, no debes estar en ella.

15. Todo puede cambiar en un parpadear de ojos. Pero no te preocupes, Dios nunca parpadea.

16. Respira profundamente. Esto calma la mente.

17. Elimina todo lo que no sea útil, hermoso o gozoso.

18. Si algo no te mata, en realidad te hace más fuerte.

19. Nunca es demasiado tarde para tener una niñez feliz. Pero la segunda depende de ti y de nadie más.

20. Cuando se trata de perseguir aquello que amas en la vida, no aceptes un ” no” por respuesta.

21. Enciende las velitas, utiliza las sábanas bonitas, ponte la lencería cara.No la guardes para una ocasión especial: Hoy es especial.

22. Prepárate de más, y después sigue la corriente.

23. Sé excéntrico ahora. No te esperes a ser viejo para usar el morado.

24. El órgano sexual más importante es el cerebro..

25. Nadie está a cargo de tu felicidad, más que tú.

26. Enmarca todo supuesto “desastre” con estas palabras: “En cinco años, ¿esto importará?”

27. Siempre elige vida.

28. Perdónales todo a todos.

29. Lo que las otras personas piensen de ti, no te incumbe.

30. El tiempo sana casi todo. Dale tiempo al tiempo.

31. Por más buena o mala que sea una situación, algún día cambiará.

32. No te tomes tan en serio. Nadie más lo hace.

33.. Cree en los milagros.

34. Dios te ama por lo que Dios es, no por lo que hayas hecho o dejado de hacer.

35. No audites la vida. Sólo llega y aprovéchala al máximo hoy.

36. Llegar a viejo es mejor que la alternativa— morir joven.

37. Tus hijos sólo tienen una niñez.

38. Todo lo que verdaderamente importa al final es que hayas amado.

39. Sal todos los días. Los milagros están esperando en todas partes.

40. Si todos apiláramos nuestros problemas y viéramos los montones de los demás, rápido arrebataríamos de regreso los nuestros.

41. La envidia es una pérdida de tiempo. Tú ya tienes todo lo que necesitas.

42. Lo mejor está aún por llegar.

43. No importa cómo te sientas… párate, arréglate y preséntate.

44. Cede.

45. La vida no está envuelta con un moño, pero sigue siendo un regalo.

Aprendí


De una forma positiva, aprendí que no importa lo que suceda, o  lo ruín que parezca el día de hoy, la vida continúa, y el mañana será mejor.

Aprendí que se puede conocer bien a una persona, por la  forma en que reacciona ante tres cosas:

Un día lluvioso, un equipaje perdido y las luces de un árbol de Navidad.

Aprendí que, no importa el tipo de relación que tengas con tus padres, sentirás su falta cuando ellos no estén.

Aprendí que la vida, a veces, nos da una segunda oportunidad.

Aprendí que si buscas la felicidad, te ilusionas; pero, si centras la atención en la  familia, en los amigos, en las necesidades de los demás, en el trabajo y en  intentar hacer lo mejor, la felicidad te encontrará.

Aprendí que siempre que decido algo con el corazón abierto, generalmente acierto.

Aprendí que cuando siento dolor, no necesito  ser un dolor para los demás.

Aprendí que diariamente necesito tocar a alguien.

A las personas les gusta un toque humano, sentir una mano amiga, recibir un abrazo afectuoso, o simplemente una palmada amistosa en la espalda.

Aprendí que aún tengo mucho que aprender.

Las personas se olvidarán de lo que dijiste…

Olvidarán lo que hiciste….

Pero  nunca olvidarán cómo las trataste.