Don de la felicidad


Para recibir el don de la felicidad, el talante más adecuado es el desprendimiento; no estar prendido a nada, desprenderse de todo. La felicidad, como el pájaro libre no está nunca en mano, sino siempre volando. Pero tal vez, con suerte y quietud por nuestra parte, se pose por un instante en nuestra cabeza.

No dejes


No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es  casi un deber. No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.