¿Cómo puedes como jefe influir en el desempeño de tus Colaboradores?


1- Si los ayudas, si eres justo y positivo en tu asesoramiento, logras que el desempeño de tus colaboradores se eleve en un 32%.

2- Si haces énfasis en sus puntos fuertes y les ayudas a desarrollarlos, el desempeño se eleva un 36%. Y si lo haces sobre los negativos, su desempeño baja -26.8%.

3- Si les aclaras sus expectativas, mejoran en un 36%.

4- Si los colocas en puestos adecuados donde estén motivados,  mejoran en un 28%.

5- Si le das/ofreces soluciones cuando no las tienen, mejoran en un 19%.

6- Si resaltas mas lo positivo y filtras correctamente/adeacuadamente lo negativo, mejoran su desempeño.

7- Si logras vincular a tus colaboradores con la organización y su éxito, mejoran su desempeño.

8- Si permites un cultura abierta, de habilidad de escucha, platica semanal, mejoran su desempeño.

9- Si vinculas/recomiendas gente entre si de la misma organización (interés intra-orgaizacional) , mejoran su desempeño.

10- Hacerles ver que crees en ellos, que los quieres desarrollar, mejora su desempeño.

¿En qué te enfocas?


Al inicio de una conferencia sobre estrés, el disertante colgó frente al público una gran hoja de papel blanco. Con un marcador negro dibujó luego una mancha irregular

“¿Qué ven aquí?”, preguntó.

Uno tras otro, los presentes fueron contestando: “Una mancha negra”.

“Eso supuse”, dijo el orador. “Ninguno de ustedes se enfocó en la hoja blanca, aunque tiene una superficie mucho mayor. Precisamente de eso hablaremos esta noche”.

¿Cuál es la conversación en la que te enfocas más asiduamente? , ¿en todo lo que tienes o en lo poco que te falta?, ¿en todo lo que sabes o en lo mucho que no dominas?, ¿en todo lo que puedes o en lo que te gustaría pero no te sale?

 

Depende cuál sea la conversación en la que te enfoques, será el estado de ánimo que estarás transitando.

 

“La emoción que sientes no existe por si sola sino por la explicación que tu le das”. Y de acuerdo con el estado de ánimo que estés transitando, será la predisposición a la acción que tendrás. Y de acuerdo con tu manera de accionar los resultados que estarás obteniendo. ¿Qué, no te gustan los resultados? La clave es la conversación.

 

Veamos, piensa en tu situación, en la conversación que te separa de tus resultados. Piensa en tus mejores razones, en esas que estás seguro nadie puede dar vuelta y ahora te pido que leas lo siguiente:

 

Después de la primera prueba artística de Fred Astaire, el informe de  director de pruebas de la M.G .M. fechado en 1933, decía: “¡No sabe actuar!”

¿Qué te parece que hizo Fred Astaire después de semejante declaración?

Imagínalo por sus resultados.

 

Louis May Alocott, la autora de Mujercitas, era impulsada por su familia a conseguir trabajo como mucama o costurera. ¿Escuchó los juicios de su familia o lo que decía su conversación interna?

 

Beethoven tocaba mal el violín y su profesor consideraba que no tenía futuro como compositor. Como era sordo no pudo escuchar esta crítica, ¡qué suerte!

 

Los padres del famoso cantante Enrico Caruso querían que fuera ingeniero. Su profesor decía que no tenía voz y que no podía cantar. ¿Qué lo habrá motivado a seguir intentándolo?

 

Charles Darwin, padre de la teoría de la evolución abandonó la carrera médica mientras el padre le decía: “Lo único que te interesa es capturar ratas”. ¿De qué otra manera hubiera podido entender su interés por las ratas?

 

El director de un diario despidió a Walt Disney por falta de ideas. Walt Disney quebró varias veces antes de construir Disneylandia.

¿Alguna vez pensaste que para concretar eso alguien antes tuvo que soñar en supergrande, casi te diría delirar conciente?

 

Albert Einstein no habló hasta los cuatro años y no leyó hasta los siete. Su maestra lo describió como mentalmente lento, insociable y encerrado siempre en sueños tontos.

 

¿Alguna vez alguien dijo que tus sueños son tontos?

 

Henry Ford fracasó y quebró cinco veces hasta que finalmente tuvo éxito. ¿Te parece que Ford pensó que era un fracasado o simplemente consideró a sus errores como espacios de aprendizaje?

 

Winston Churchill no aprobó sexto grado. Llegó a Primer Ministro recién a los sesenta y dos años, luego de una vida de derrotas y reveses e hizo sus mayores contribuciones cuando era un hombre mayor.

 

¿Todavía estas a tiempo?

 

Dieciocho editores rechazaron el cuento de Richard Bach Juan Salvador Gaviota, antes de que Macmillan lo publicara finalmente en 1970. Cinco años después había vendido más de siete millones de ejemplares solamente en los Estados Unidos.

 

¿No te pasa que a veces te das cuenta que los otros son los que se la pierden?

 

Después de haber leído esto, ¿todavía te parecen válidas tus explicaciones y tus razones para no alcanzar tus resultados?

 

“Una de las cosas más valiosas que he aprendido es que no siempre tengo que tener razón.”

JEFFREY B. SWARTZ.

 

¿En que te vas a enfocar? ¿Qué te puede llevar hacia los resultados extraordinarios?

 

“Tu puedes tener excusas o puedes tener resultados. Lamentablemente lo que no puedes tener son las dos cosas a la vez.”

No es lo que dicen los demás, tampoco tus circunstancias, sólo tu conversación.

 

Es tu hoja en blanco donde cada día puedes escribir lo que quieres y si lo que tienes escrito no te gusta, sabes que puedes dar vuelta la hoja.

 

“La persona que realmente quiere hacer algo encuentra la forma de hacerlo.

Los demás encuentran razones y excusas.”

 

El valor te pone en contacto con la conversación interna y te asiste a desarticular la manera que ella te frena. También te asiste abriéndote al aprendizaje para adecuarte a los cambios del contexto mientras amplías la interpretación que haces para ver las cosas de otra manera. Te posiciona para comprometerte con tus objetivos mientras planificas y accionas hacia las metas aprovechando tus recursos y tus talentos personales para transformar en oportunidades los problemas dándole más sentido a lo que haces.

 

¿Cuándo le vas a poner algo de valor a tu vida?

¿Cuándo quieres estar parado en tus sueños?

“Nadie que haya alcanzado el éxito lo ha hecho dando excusas

Discurso de Bill Gates en una escuela.


Muy conciso, todos esperaban que fuera a hacer un discurso de una hora o más, habló menos de 5 minutos, le aplaudieron más de 10 minutos sin parar, dió las gracias y se fue enseguida en su helicóptero.*

 

Regla 1

La vida no es fácil, acostúmbrate a ello

 

Regla 2

El mundo no está preocupado por  tu autoestima.

El mundo espera que  hagas algo útil por él ANTES de sentirte bien contigo mismo.

 

Regla 3

No ganarás 20.000 al mes nada más salir de la escuela.

No serás vicepresidente de una empresa con coche y teléfono a tu disposición, antes de conseguir comprar tu propio coche y teléfono.

 

Regla 4

Si crees que tu profesor es duro, espera a tener un Jefe.

Él no tendrá piedad de ti.

 

Regla 5

Vender papel usado o trabajar los festivos no es ser lo último en la escala social

Tus abuelos tenían una palabra diferente para eso: lo llamaban  oportunidad.

 

Regla 6

Si fracasas, no es culpa de tus padres. Por tanto no te lamentes de sus errores, aprende de ellos.

 

Regla 7

Antes de  nacer tú, tus padres no eran tan críticos como ahora. Ellos se volvieron así por pagar tus cuentas, lavar tus ropas y oírte decir que son “ridículos”. Por tanto, antes de salvar el planeta para la próxima generación, queriendo remediar los errores de la generación de tus padres, intenta limpiar tu propia habitación.

 

Regla 8

La escuela puede haber eliminado la distinción entre vencedores y perdedores, pero la vida no es así. En algunas escuelas no repites el curso y tienes las oportunidades que necesites hasta aprobar.

Esto no se parece en nada a la vida real. Si fallas, estás despedido, ¡¡¡PUERTA !!!

Así que acierta a la primera.

 

Regla 9

La vida no está dividida en trimestres.

Tú no tendrás siempre los veranos libres y es poco probable que otros empleados te ayuden a cumplir tus tareas al final de cada período.

 

Regla 10

La televisión NO es la vida real.

En la vida real, las personas tienen que dejar el bar o la discoteca e ir a trabajar.

 

Regla 11

Sé legal con los chapones (aquellos estudiantes que los demás juzgan que son  bobos). Existe una gran probabilidad de que tengas que trabajar PARA uno de ellos.

Disminuir el paso


Hace algunos años, en las olimpiadas para personas con discapacidad, también llamadas “Olimpiadas  Especiales”, nueve participantes, todos con deficiencia mental, se alinearon para la salida de la carrera de los cien metros.

A la señal, todos partieron, no exactamente disparados, pero con deseos de dar lo mejor de si, terminar la carrera y ganar  el premio. Todos, excepto un muchacho, que tropezó en el piso, cayó y rodando comenzó a llorar…

Los otros ocho escucharon el llanto, disminuyeron el paso y miraron hacia atrás.

Vieron al muchacho en el suelo, se detuvieron y regresaron… ¡Todos! Una de las muchachas, con síndrome de Down, se arrodilló, le dio un beso y le dijo: “Listo, ahora  vas a ganar”….

Y todos, los nueve competidores entrelazaron los brazos y caminaron juntos hasta la línea de llegada.

El estadio entero se puso de pie y en ese momento no había un solo par de ojos secos.

Los aplausos duraron largos minutos. Las personas que estaban allí aquél día, repiten y repiten esa historia hasta hoy.

¿Por qué? …

Porque en el fondo, todos sabemos que lo que importa en esta vida, más que ganar, es ayudar a los demás para vencer, aunque ello signifique disminuir el paso y cambiar  el rumbo.

Porque el verdadero sentido de esta vida es que TODOS JUNTOS GANEMOS, no cada uno de nosotros en forma individual.

Ojalá que también seamos capaces de disminuir el paso o cambiar el  rumbo, para ayudar a alguien que en cierto momento de su vida  tropezó o que necesita de ayuda para continuar.