Desiderata


Camina plácidamente entre el ruido y las prisas, y recuerda la paz que puede haber en el silencio.

Siempre que sea posible y sin rendirte, llévate bien con todas las personas.

Di tu verdad claramente y con serenidad; y escucha a los demás, incluso al torpe y al ignorante; él también tiene una historia que contar.

Evita a las personas ruidosas y agresivas; son vejaciones para el espíritu.

Si te comparas con los demás, puedes volverte vanidoso o amargado, pues siempre habrá personas mejores y peores que tú.

Disfruta de tus logros tanto como de tus planes.

Conserva el interés en tu profesión, por humilde que ésta sea; es una posesión real en los turbulentos cambios de la fortuna.

Sé precavido en los negocios, porque el mundo está lleno de sorpresas.

Pero que esto no ciegue tus ojos ante la virtud que existe; muchas personas luchan por altos ideales,

y en todas partes la vida está llena de heroísmo.

Sé tú mismo.

Sobre todo, no finjas afecto.

Tampoco seas cínico con el amor; porque, ante la aridez y el desencanto, el amor, es tan perenne como la hierba.

Acepta mansamente el consejo de la edad, y renuncia con elegancia a las cosas de la juventud.

Nutre la fortaleza de tu espíritu para que sea tu escudo ante la desgracia inesperada.

Pero no te turbes con negras fantasías.  Muchos miedos nacen del cansancio y la soledad.

Más allá de una sana disciplina, sé suave contigo mismo.

Eres una criatura del Universo, no menos que los árboles y las estrellas; tienes derecho a existir.

Y tanto si lo ves claramente como si no, el Universo evoluciona tal como debe.

Por lo tanto, vive en paz con Dios, no importa cómo Lo concibas.

Y sean cuales sean tus afanes y aspiraciones, en la ruidosa confusión de la vida, vive en paz con tu alma.

Con todos sus fraudes, su rutina y sus sueños rotos… es un mundo hermoso.

Sé alegre y… ¡Lucha por ser feliz!

Si eres soberbio…


Si eres soberbio, más vale que ames la soledad. Los soberbios casi siempre acaban muy solos.

No confundas la felicidad con el deseo enfermizo de ser siempre tú quien diga la última palabra. La soberbia mata, sobre todo a la persona que la padece.

 

Lucha por educarte para que no seas inferior a los demás. Y después, lucha por seguirte educando – de verdad – para que tampoco te sientas superior.

Difícilmente encontraremos señal más clara de soberbia que la de quien considera imposible lo que no sabe explicar.

 

Señor, ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y a no decir mentiras para ganar el aplauso de los débiles. Si me das fortuna, no me quites la razón. Si me das éxito, no permitas que olvide que la humildad es virtud que da fortaleza. Si me das humildad, no me quites la dignidad.

Ayúdame a ver siempre la otra cara de la moneda. No me dejes inculpar a los demás por no pensar como yo. Enséñame a quererlos como a mí mismo.

Si triunfo, no me dejes caer en el orgullo, ni tampoco en la desesperación si fracaso. Más bien, recuérdame que el fracaso es la experiencia que antecede al triunfo.

Enséñame que perdonar es una manifestación de grandeza y que la venganza es señal de bajeza. Si me quitas el éxito, déjame fuerza para aprender del fracaso. Si ofendo a alguien, dame el valor necesario para pedir perdón. Y si me ofenden, dame el valor para saber perdonar.

M. Ghandi

Proactivos


1: La persona proactiva siempre va hacia enfrente, es consciente, está en constante lucha y usualmente logra lo que persigue.

2: La persona reactiva, está a la espera, solo responde a los demás, actúa hasta que se ve obligada y no sabe a donde va.

 

Cada una reacciona así:

 

1: Cuando comete un error, dice: “me equivoqué” y busca aprender la lección.

2: Cuando comete un error busca a quien responsabilizar y dice: “No fue culpa mía”.

 

1: Sabe que la adversidad es un buen maestro.

2: Se siente víctima durante las adversidades.

 

1: Sabe que pudo haber hecho algo mas para obtener un buen resultado.

2: Cree que la mala suerte fue la que ocasiono el mal resultado.

 

1: Trabaja mucho, pero dedica tiempo para sí mismo y atiende a los demás.

2: Está siempre “muy ocupado” y no tiene tiempo para nadie.

 

1: Enfrenta los desafíos uno a uno. A veces sufre.

2: Rodea los desafíos y no se atreve a intentar. No quiere sufrir.

 

1: Se compromete, promete  y cumple.

2: No hace promesas y no se compromete. Se escuda en que depende de los demás.

 

1: Dice: “Soy bueno, pero puedo mejorar”.

2: Dice: “No soy tan malo como otros”

 

1: Escucha, comprende y responde.

2: No escucha bien, no entiende y cree que todo lo sabe.

 

1: Respeta a los que saben más y se preocupa en aprenderles.

2: Tiene envidia de los que saben mas y sólo se fija en sus defectos.

 

1: Dice: “Debe haber una forma mejor de hacerlo. . .”.

2: Dice: “Esta es la forma en que siempre lo hemos hecho. Es la mejor”.

 

1: Busca siempre SOLUCIÓNES.

2: Es muy bueno para ver los  PROBLEMAS.