Principio del vacio


¿Usted tiene el habito de juntar objetos inútiles en este momento, creyendo que un día (no sabe cuándo) podrá precisar de ellos?

¿Usted tiene el hábito de guardar ropa, zapatos, muebles, utensilios domésticos y otras cosas del hogar que ya no usa hace bastante tiempo?

…¿Y en su interior?…¿tiene usted el hábito de guardar broncas, resentimientos, tristezas, miedos, etc?

No haga eso. Es anti-prosperidad.

Es preciso crear un espacio, un vacio, para que las cosas nuevas lleguen a su vida.

Es preciso eliminar lo que es inútil en usted y en su vida, para que la prosperidad venga.

Es la fuerza de ese vacío que absorberá y atraerá todo lo que usted desea.

Mientras usted esté  material o emocionalmente cargado de cosas viejas e inútiles, no habrá espacio abierto para nuevas oportunidades.

Los bienes precisan circular. Limpie los cajones, los armarios, el cuarto del fondo, el garaje.

La actitud de guardar un montón de cosas inútiles amarran su vida.

No son los objetos guardados que estancan su vida, sino el significado de la actitud de guardar. Cuando se guarda, se considera la posibilidad de falta, de carencia.

Es creer que mañana podrá faltar, y usted no tendrá medios de proveer sus necesidades.

Con esa postura, usted esta enviando dos mensajes a su cerebro y para su vida:

1. Usted no confía en el mañana

2. Usted cree que lo nuevo y lo mejor NO son para usted, ya que se alegra con guardar cosas viejas e inútiles.

3. Deshágase de lo que perdió el color y el brillo y deje entrar lo nuevo en su casa…y dentro de sí mismo.

El sembrador


En los 1930s un joven viajero exploraba los Alpes Franceses. Llegó a una vasta extensión de tierra estéril. Estaba desolada. Era amenazante. Era horrible. Era el tipo de lugar del que uno sale huyendo de prisa.

 

Entonces, de repente, el joven viajero se detuvo sobre sus talones. En medio de este vasto desierto había un anciano encorvado. Sobre su espalda cargaba un saco de bellotas. En su mano había un trozo de tubo de hierro de metro y medio.

 

El hombre usaba el tubo de hierro para abrir agujeros en la tierra. Entonces, sacaba del saco que traía una bellota y la colocaba en el agujero. Luego, el anciano le dijo al viajero: “He sembrado más de 100,000 bellotas. Quizás tan sólo una décima parte de ellas crecerán”. La esposa e hijo del anciano habían muerto, y ésta era la manera como él había decidido invertir sus últimos años. “Quiero hacer algo útil”, dijo él.

 

Veinticinco años después, el ahora no tan joven viajero, regresó al mismo paraje desolado. Lo que vio lo sorprendió. No podía creer lo que veían sus propios ojos. La tierra estaba cubierta con un hermoso bosque de tres kilómetros de ancho y ocho de largo. Las aves cantaban y los animales jugaban y las flores silvestres perfumaban el ambiente.

 

El viajero se quedó contemplándolo, recordando la desolación que alguna vez estuviese en su lugar; un hermoso bosque de robles ahora se levantaba allí –sólo porque alguien se interesó.

 

Nunca te canses de sembrar. Lo que ahora parece que no germina, un día brotará. Quizá no lo veas tú, pero lo verán tus hijos o tus nietos, y tú sonreirás desde los cielos. La vida es un campo y tú eres el sembrador.

Competencias que te conviene tener para ser más competente:


1.        Autonomía: Capacidad de analizar, decidir y tomar tus riesgos, sin esperar o depender de otros.
2.        Numérica: Habilidad para entender y operar problemas numéricos.
3.        Científica: Técnicas para analizar, interpretar y planear.
4.        Tecnológica: Para aprovechar las nuevas herramientas que multiplican tu poder de hacer.
5.        Aprendizaje: Saber aprender con eficiencia y mantenerse estudiando.
6.        Ciudadanía: Para ser parte activa de tu comunidad. Conocer tus obligaciones, derechos y responsabilidades.
7.        Lingüística: Hablar y escribir bien para comunicarte con efectividad y eficiencia.

8.        Financiera: Capacidad para generar y administrar dinero.

¿En qué te enfocas?


Al inicio de una conferencia sobre estrés, el disertante colgó frente al público una gran hoja de papel blanco. Con un marcador negro dibujó luego una mancha irregular

“¿Qué ven aquí?”, preguntó.

Uno tras otro, los presentes fueron contestando: “Una mancha negra”.

“Eso supuse”, dijo el orador. “Ninguno de ustedes se enfocó en la hoja blanca, aunque tiene una superficie mucho mayor. Precisamente de eso hablaremos esta noche”.

¿Cuál es la conversación en la que te enfocas más asiduamente? , ¿en todo lo que tienes o en lo poco que te falta?, ¿en todo lo que sabes o en lo mucho que no dominas?, ¿en todo lo que puedes o en lo que te gustaría pero no te sale?

 

Depende cuál sea la conversación en la que te enfoques, será el estado de ánimo que estarás transitando.

 

“La emoción que sientes no existe por si sola sino por la explicación que tu le das”. Y de acuerdo con el estado de ánimo que estés transitando, será la predisposición a la acción que tendrás. Y de acuerdo con tu manera de accionar los resultados que estarás obteniendo. ¿Qué, no te gustan los resultados? La clave es la conversación.

 

Veamos, piensa en tu situación, en la conversación que te separa de tus resultados. Piensa en tus mejores razones, en esas que estás seguro nadie puede dar vuelta y ahora te pido que leas lo siguiente:

 

Después de la primera prueba artística de Fred Astaire, el informe de  director de pruebas de la M.G .M. fechado en 1933, decía: “¡No sabe actuar!”

¿Qué te parece que hizo Fred Astaire después de semejante declaración?

Imagínalo por sus resultados.

 

Louis May Alocott, la autora de Mujercitas, era impulsada por su familia a conseguir trabajo como mucama o costurera. ¿Escuchó los juicios de su familia o lo que decía su conversación interna?

 

Beethoven tocaba mal el violín y su profesor consideraba que no tenía futuro como compositor. Como era sordo no pudo escuchar esta crítica, ¡qué suerte!

 

Los padres del famoso cantante Enrico Caruso querían que fuera ingeniero. Su profesor decía que no tenía voz y que no podía cantar. ¿Qué lo habrá motivado a seguir intentándolo?

 

Charles Darwin, padre de la teoría de la evolución abandonó la carrera médica mientras el padre le decía: “Lo único que te interesa es capturar ratas”. ¿De qué otra manera hubiera podido entender su interés por las ratas?

 

El director de un diario despidió a Walt Disney por falta de ideas. Walt Disney quebró varias veces antes de construir Disneylandia.

¿Alguna vez pensaste que para concretar eso alguien antes tuvo que soñar en supergrande, casi te diría delirar conciente?

 

Albert Einstein no habló hasta los cuatro años y no leyó hasta los siete. Su maestra lo describió como mentalmente lento, insociable y encerrado siempre en sueños tontos.

 

¿Alguna vez alguien dijo que tus sueños son tontos?

 

Henry Ford fracasó y quebró cinco veces hasta que finalmente tuvo éxito. ¿Te parece que Ford pensó que era un fracasado o simplemente consideró a sus errores como espacios de aprendizaje?

 

Winston Churchill no aprobó sexto grado. Llegó a Primer Ministro recién a los sesenta y dos años, luego de una vida de derrotas y reveses e hizo sus mayores contribuciones cuando era un hombre mayor.

 

¿Todavía estas a tiempo?

 

Dieciocho editores rechazaron el cuento de Richard Bach Juan Salvador Gaviota, antes de que Macmillan lo publicara finalmente en 1970. Cinco años después había vendido más de siete millones de ejemplares solamente en los Estados Unidos.

 

¿No te pasa que a veces te das cuenta que los otros son los que se la pierden?

 

Después de haber leído esto, ¿todavía te parecen válidas tus explicaciones y tus razones para no alcanzar tus resultados?

 

“Una de las cosas más valiosas que he aprendido es que no siempre tengo que tener razón.”

JEFFREY B. SWARTZ.

 

¿En que te vas a enfocar? ¿Qué te puede llevar hacia los resultados extraordinarios?

 

“Tu puedes tener excusas o puedes tener resultados. Lamentablemente lo que no puedes tener son las dos cosas a la vez.”

No es lo que dicen los demás, tampoco tus circunstancias, sólo tu conversación.

 

Es tu hoja en blanco donde cada día puedes escribir lo que quieres y si lo que tienes escrito no te gusta, sabes que puedes dar vuelta la hoja.

 

“La persona que realmente quiere hacer algo encuentra la forma de hacerlo.

Los demás encuentran razones y excusas.”

 

El valor te pone en contacto con la conversación interna y te asiste a desarticular la manera que ella te frena. También te asiste abriéndote al aprendizaje para adecuarte a los cambios del contexto mientras amplías la interpretación que haces para ver las cosas de otra manera. Te posiciona para comprometerte con tus objetivos mientras planificas y accionas hacia las metas aprovechando tus recursos y tus talentos personales para transformar en oportunidades los problemas dándole más sentido a lo que haces.

 

¿Cuándo le vas a poner algo de valor a tu vida?

¿Cuándo quieres estar parado en tus sueños?

“Nadie que haya alcanzado el éxito lo ha hecho dando excusas

Entrevista a Rita Levi-Montalcini – Neuróloga, PREMIO NOBEL DE MEDICINA


– ¿Cómo celebrará sus 100 años?

Ah, no sé si viviré, y además no me placen las celebraciones. ¡Lo que me interesa y me da placer es lo que hago cada día!

– ¿Y qué hace?

Trabajo para becar a niñas africanas para que estudien y prosperen ellas y sus países. Y sigo investigando, sigo  pensando…

– ¿No se jubila?

¡Jamás! ¡La jubilación está destruyendo cerebros! Mucha gente se jubila, y se abandona… Y eso mata su cerebro. Y enferma.

– ¿Y cómo anda su cerebro?

¡Igual que a mis 20 años! No noto diferencia en ilusiones ni en capacidad*. Mañana vuelo a un congreso médico…

– Pero algún límite genético habrá…

No. Mi cerebro pronto tendrá un siglo…, pero no conoce la senilidad. El cuerpo se me arruga, ¡pero no el  cerebro!

– ¿Cómo lo hace?

Gozamos de gran plasticidad neuronal: aunque mueran neuronas, las restantes se reorganizan para mantener las mismas funciones, ¡pero para ello se requiere estimularlas!

– Ayúdeme a hacerlo.

Mantén tu cerebro ilusionado, activo, hazlo funcionar, y nunca se degenerará.

– ¿Y viviré más años?

Vivirá mejor los años que viva, que eso es lo interesante. La clave es mantener curiosidades, empeños, tener pasiones…

– La suya fue la investigación científica…

Sí, y sigue siéndolo.

– Descubrió cómo crecen y se renuevan las células del sistema nervioso…

Sí, en 1942: lo llamé Nerve Growth Factor (NGF, Factor de Crecimiento Nervioso), y durante casi medio siglo estuvo en entredicho, ¡hasta que se reconoció su validez y en 1986 me dieron por ello el premio Nobel!

– ¿Cómo fue que una chica italiana de los años veinte se convirtió en neurocientífica?

Desde niña tuve el empeño de estudiar. Mi padre quería casarme, que fuese buena esposa, buena madre… Y yo me negué. Me planté y le confesé que quería estudiar…

– Qué disgusto para papá, ¿no?

Sí. Pero es que yo no tenía una infancia feliz: me sentía patito feo, tonta y poca cosa… Mis hermanos mayores eran muy brillantes, y yo me sentía inferior…

– Veo que convirtió eso en un estímulo…

Me estimuló también el ejemplo del médico Albert Schweitzer, que estaba en África para paliar la lepra. Deseé ayudar a  los que sufren, ¡ése era mi gran sueño…!

– Y lo ha hecho…, con su ciencia.

Y, hoy, ayudando a niñas de África para que estudien. Luchamos contra la enfermedad, sí, ¡pero todo mejorará si acaba la opresión de la mujer en esos países…!

– ¿Existen diferencias entre el cerebro del hombre y el de la mujer?

Sólo en las funciones cerebrales relacionadas con las emociones, vinculadas al sistema endocrino. Pero en cuanto a las funciones cognitivas, no hay diferencia alguna.

– ¿Por qué todavía hay pocas científicas?

¡No es así! ¡Muchos hallazgos científicos atribuidos a hombres los hicieron en verdad sus hermanas, esposas e hijas!

– ¿De veras?

No se admitía la inteligencia femenina, y la dejaban en la sombra. Hoy, felizmente, hay más mujeres que hombres en la investigación científica: ¡las herederas de Hipatia!

– La sabia alejandrina del siglo IV…

Ya no acabaremos asesinadas en la calle, como ella. Desde luego, el mundo ha mejorado algo…

– Nadie ha intentado asesinarla a usted…

Durante el fascismo, Mussolini quiso imitar a Hitler en la persecución de judíos…, y tuve que ocultarme por un tiempo. Pero no dejé de investigar:

monté mi laboratorio en mi dormitorio… ¡y descubrí la apoptosis, que es la muerte programada de las células!

– ¿Por qué hay tan alto porcentaje de judíos entre científicos e intelectuales?

La exclusión fomentó entre los judíos los trabajos intelectivos: pueden prohibírtelo todo, ¡pero no que pienses! Y es cierto que hay muchos judíos entre los premios Nobel…

– ¿Cómo se explica usted la locura nazi?

Hitler y Mussolini supieron hablar a las masas, en las que siempre predomina el cerebro emocional sobre el intelectual. ¡Manejaron emociones, no razones!*

– ¿La ideología es emoción, es sinrazón?

La razón es hija de la imperfección. En los invertebrados todo está  programado: son perfectos. ¡Nosotros, no! Y, al ser  imperfectos, hemos recurrido a la razón, a los valores éticos: ¡discernir entre el bien y el mal es el más alto grado de la evolución darwiniana!

– ¿Nunca se ha casado, no ha tenido hijos?

No. Entré en la jungla del sistema nervioso ¡y quedé tan fascinada por su belleza que decidí dedicarle todo mi tiempo, mi vida!

– ¿Lograremos un día curar el alzheimer, el parkinson, la demencia senil…?

Curar… Lo que lograremos será frenar, retrasar, minimizar todas esas enfermedades.

– ¿Cuál es hoy su gran sueño?

Que un día logremos utilizar al máximo la capacidad cognitiva de nuestros cerebros.

– ¿Qué ha sido lo mejor de su vida?

Ayudar a los demás.

– ¿Qué haría hoy si tuviese 20 años?

¡Pero si estoy haciéndolo! Ayudo a otros a ayudarse a sí mismos.

Decálogo de asertividad


1.- La gente asertiva cree que los individuos tienen el derecho de ser  tratados con respeto, valoran a los demás, tanto como así mismos y  desean que sus relaciones humanas sean respetuosas.

2.- La gente asertiva cree que las relaciones humanas se quebrantan cuando uno trata de controlar a los demás a través de la culpa, la  hostilidad o con la intimidación. Los individuos que degradan a los demás también se degradan así mismos, en consecuencia todos salen  perdiendo.

3.- La gente asertiva cree que los individuos tienen el derecho de promover su dignidad y respeto personal, en tanto que al así hacerlo no se violen los derechos de los demás.

4.- La gente asertiva cree que los individuos tienen el derecho de defenderse, pero lo hacen de manera abierta y respetuosa, sin ofender o insultar. Considera que cuando uno pospone frecuentemente sus derechos o renuncia a ellos, los demás se aprovechan, cuando los demás individuos expresan sus pensamientos y sentimientos en forma directa y oportuna, todo el mundo se beneficia.

5.- La gente asertiva anima a los demás a ser asertivos. De hecho cree que las relaciones humanas solo pueden ser verdaderamente significativas y enriquecedoras cuando las personas comparten abierta y asertivamente  sus ideas, sentimientos y necesidades.

6.- La gente asertiva cree que los individuos tienen el derecho de expresar sus opiniones respecto a la manera en que la conducta de los demás les afecta. Al verbalizar su percepción sobre la conducta de los demás el individuo asertivo le ayuda al otro a conocer el impacto que sus conductas causa y con ello le da la oportunidad de cambiar.

7.- Las personas asertivas consideran que los individuos tienen el derecho de expresarse cuando se sienten humillados o maltratados; y si son ellos los que provocan esta situación, consideran que tienen el derecho de tratar de rectificar la situación ofreciendo una disculpa, al permitir que los otros conozcan como se sienten, la gente asertiva se hace respetar y recupera su autoestima.

8.- La gente asertiva cree que los individuos tienen el derecho detomarse el tiempo suficiente para analizar problemas pidiendo información y hasta de cambiar de opinión cuando sea necesario. Este tipo de gente es receptiva a nuevas formas de pensar y no busca respuestas ligeras o mágicas.

9.- La gente asertiva cree que los individuos tienen el derecho de decidir si cambian o no su conducta para complacer a los demás y el derecho a decir “NO” sin sentirse culpables. Quieren agradar a los demás pero no se decepcionan si no lo logran.

10.- La gente asertiva incluso cree que los individuos tienen el derecho de no ser asertivos en ocasiones. Las personas tienen la libertad de establecer sus prioridades, de cometer errores, de sufrir las consecuencias y de ser en última instancia los jueces de sus propias acciones.

Conclusión: Si somos concientemente respetuosos y practicamos la asertividad en nuestras relaciones humanas dentro y fuera de las organizaciones estamos seguros de que generaremos un clima de confianza y colaboración que nos permitirá ser no solo mejores profesionales sino también mejores personas.

El progreso


En nuestro tiempo deberíamos vivir y trabajar de tal modo que, aquello que recibimos como semilla, podamos entregarlo a la próxima generación como flor, y lo que nos llegó ya florecido, como fruto. En esto consiste el progreso.