Comparte sabiduría


¿Qué mejor que pedir sabiduría a las personas con más experiencia de vida?
Hemos entrevistado a adultos mayores en todo el mundo con 3,500 años de experiencia en total.

Les hicimos la pregunta:

“Si le pudieras decir una cosa a los jóvenes ¿qué sería?”

Sigue tus sueños y probablemente los alcanzarás.

Haz lo que quieras, lo que piensan los demás no debería importar.

Haz lo que tú quieras y tendrás éxito, harás un mejor trabajo que si te obligas a hacer otra cosa.

Deberías ser honesto en tu vida y en tu trabajo, no hagas dinero culpable.

Deben ser verdaderos, creo que esa es la palabra.

Tienes que ser tú mismo y ser honesto.

Sin carácter, no tendrás éxito.

No uses drogas.

La vida es más corta de lo que crees y mientras más envejeces más rápido avanza.

Soy viejo, sé de lo que estoy hablando.

Eres único, nunca ha habido alguien cómo tú antes y nunca lo habrá.

No importa lo que piensen los demás, conviértete en esa originalidad.

Si algunos días llueve, no te preocupes, algunos días el sol brilla, no te preocupes, sea lo que sea, va a cambiar, así que disfrútalo.

Si eres positivo y te alejas de las personas aburridas entonces la vida será genial.

Diría que debes disfrutar de ti mismo, disfruta de ti mismo, eso es lo que todos debemos hacer.

Espero que seas una persona que se preocupa por lo demás en vez de ser alguien que solo toma beneficios.

¿Qué te dice tu instinto?

Vayan más despacio

Si, hay más en la vida que solo tomar velocidad, vayan más lento.

Le dije a mi hijo cuando creció, que todos somos daltónicos, todos somos iguales, somos humanos, sin importar el color de la piel.

Busca la paz en ti mismo y en el mundo, nada más importa.

La mejor moneda, que puedes gastar libremente y con la que obtienes mucho más de lo que gastes, es el amor, gástalo.

Comparte la sabiduría.

Remordimiento de los agonizantes


Por muchos años trabaje en el área de cuidados paliativos. Mis pacientes eran aquellos enviados a casa para morir allí. Compartimos momentos increíblemente especiales.
Yo estuve con ellos las últimas semanas de sus vidas.

La gente crece un montón cuando se enfrentan con su propia mortalidad, yo aprendí a no subestimar jamás la capacidad de crecimiento de los demás. Algunos cambios eran fenomenales. Cada uno de ellos experimentaba negación, temor, enojo, remordimientos, más negación y finalmente aceptación.

Sin embargo todos los pacientes encontraban su paz antes de partir ¡todos!
Cuando les preguntaba si tenían algún remordimiento o si hubieran hecho algo de manera diferente, surgían los mismos temas una y otra vez.

Aquí están los cinco remordimientos más comunes.

  1. Desearía haber tenido el coraje de vivir una vida verdadera conmigo mismo, no la vida que otros esperaban que yo viviera.

Este era el más común de los remordimientos.
Cuando la gente comprende que su vida está terminando y miran atrás con claridad, es fácil ver cuántos sueños no han sido cumplidos.

La mayor parte de la gente no había honrado ni siquiera la mitad de sus sueños y tenía que morir sabiendo que se debía a las elecciones que ellos hicieron y a las que no tomaron. Es muy importante intentar y honrar al menos algunos de los sueños que surgen en el camino.

Desde el momento en que pierdes tu salud, ya es demasiado tarde. La salud trae una libertad que pocos comprenden hasta que ya no la tienen.

       2. Desearía no haber trabajado tanto.

Esto lo dicen todos los pacientes masculinos que cuide.
Se perdieron la juventud de sus hijos y la compañía de sus parejas.

Las mujeres también tienen este remordimiento.
Pero como la mayoría pertenecía a la generación más vieja, muchas de las pacientes no habían sido proveedoras del pan en sus hogares. Todos los hombres que cuide lamentaban haber pasado tanto de sus vidas ganándose la vida.

Si hubieran simplificado su estilo de vida y hubieran hecho elecciones conscientes en la vida, podría haber sido posible no necesitar tanto ingreso como lo creían
necesario.

Y al crear más espacio en sus vidas, hubieran sido más felices y hubieran estado más abiertos a nuevas oportunidades, que hubieran sido mejores para su nuevo
estilo de vida.

  1. Desearía haber tenido el coraje de expresar mis sentimientos

Muchas personas reprimieron sus sentimientos para mantener la paz con otros. Muchas enfermedades surgieron como resultado de su amargura y resentimiento.
Como resultado, llevaron una existencia mediocre y nunca se convirtieron en aquello que eran verdaderamente capaces de ser. No podemos controlar las reacciones de los otros.

Sin embargo, aunque la gente puede reaccionar cuando tú cambias la forma en que te comportas, si hablas honestamente, al final eso eleva la relación a
un nivel totalmente nuevo y más saludable.

Ya sea que ocurra eso o que abandones una relación insalubre de tu vida, en cualquiera de los dos casos tú ganas.

  1. Desearía haber estado más en contacto con mis amigos

A menudo ellos no habían comprendido verdaderamente todos los beneficios que proporcionan los viejos amigos hasta que están en sus últimas semanas de vida y ya
no era posible dar marcha atrás.

Muchos se habían recortado tanto en sus propias vidas que habían dejado de lado el oro de los viejos amigos. Habían muchos remordimientos muy profundos sobre no haber dado a los viejos amigos el tiempo y esfuerzo que ellos merecían. Cuando estaban muriendo todos extrañaban a sus amigos.

Es muy común en todos los que llevan un estilo de vida muy ocupado, ir dejando de lado a los amigos.
Pero cuando te enfrentas a una muerte que se te acerca, los detalles de la vida física se van desvaneciendo.

La gente desea tener sus asuntos financieros en orden si es posible.
Pero no es el dinero o el status lo que tiene verdadera importancia para ellos.
Desean tener las cosas en orden más por beneficio de los que aman.
Pero generalmente ellos están demasiado enfermos y preocupados como para poder ocuparse de estas tareas.

Al final todo se resumen en el amor y las relaciones.
Es todo lo que queda en las últimas semanas, el amor y las relaciones.

  1. Desearía haberme permitido a mi mismo ser más feliz

Esto es un remordimiento sorprendentemente común, muchos no comprenden hasta el final que la felicidad es una elección.

Ellos habían permanecido atrapados en los viejos patrones y hábitos. El así llamado “confort” había inundado sus emociones así como la psicología de sus vidas.

El miedo al cambio los hacía presumir ante los otros y ante sí mismos, de que estaban contentos. Cuando en lo profundo dentro de ellos estaba el deseo de reír con ganas y poner un poco de zoncera en sus vidas.

Cuando estás en tu lecho de muerte, lo que otros piensen de ti esta a una larga distancia de tu mente. Cuan maravilloso seria dejarse ir y sonreír nuevamente, sin pretensiones ni exigencias, ¡mucho antes de morir!

Sinergia positiva


Evita a toda costa participar como oyente o locutor de cualquier conversación o discusión en la que se difundan chismes, rumores o “noticias”, relacionadas con la delincuencia organizada (secuestros, extorsiones, levantones, asesinatos, robos, etc.). Este tipo de discusiones o foros, en nada te ayudarán a vivir mejor, por el contrario, sólo incrementarán el grado de estrés social e individual. No converses sobre estos temas en familia y menos ante la presencia de miembros más vulnerables (niños y adultos mayores).

Se responsable

Nunca transmitas por ningún medio (verbal, cadenas de internet o cualquiera otro) los rumores y chismes de historias macabras y muy tristes en donde terceras personas ajenas a tu círculo inmediato han perdido la vida o su patrimonio. No logras nada bueno al formar parte de cadenas de Internet en donde se difunden este tipo de “historias reales”, sólo contribuyes a crear un ambiente como el que ahora vivimos.

En verdad sólo estás ayudando a que las cosas para ti y los demás sean más complicadas. Debes de saber que la delincuencia organizada también comete actos de terrorismo cibernético al crear este tipo de mensajes en las redes sociales. Recuerda que el fenómeno sociológico denominado Pigmaleón, se traduce o explica en una profecía auto cumplida, es una expectativa que incita a las personas a actuar en formas que hacen que la expectativa se vuelva cierta.

Piensa y actúa negativamente y seguramente te sucederá. El pensamiento negativo al igual que el positivo, sin darnos cuenta se traducen en acciones y conductas impulsadas por el subconsciente que hacen que lo malo o lo bueno suceda.

Sé discreto

Baja tu perfil económico, demostrar o hacer creer (presumir) a los demás que tienes mucho dinero, no te traerá nada bueno, sólo llamarás la atención de aquellos que no te conviene que crean o sepan que eres rico. Es mejor vivir con tu modestia, tu riqueza, así lograrás que ésta se conserve y crezca y si en verdad no eres tan rico como pretendes hacer creer a los demás, entonces ponte a trabajar y quizá lo logres, no pierdas el tiempo presumiendo lo que no tienes, pues ya ves que la primera recomendación en estos tiempos difíciles es hacerles creer a los de más que no lo tienes.

Se amable

Ama a tu país como a tu familia, se más amable, trata a todos con más cortesía de la que acostumbras, sé generoso, mientras más gestos de este tipo tengas durante el día, más personas se contagiarán de ello, es un ejercicio exponencial que surte efectos muy positivos. El poder de una sonrisa y un gesto amable repetido por millones, genera un ambiente de mayor cordialidad y disminuye el estrés social.

Se Honesto

Una de las causas más importantes de padecer una crisis como la de hoy es la corrupción, no la relativices. Desde el acto más simple hasta el más complejo son igual de graves y sus consecuencias son serias. No compres piratería y tampoco pretendas un beneficio económico profesional dándole la vuelta a la ley, encontrar atajos legales es muy fácil, en los actos de corrupción más escandalosos es necesario que participe el gobernante y el gobernado.

La corrupción es un ejercicio de ida y vuelta, no participes en ella, de lo contrario no te quejes, así, no esperes vivir mejor. No participes de ninguna manera en la cadena económica en donde se ve involucrado el dinero mal habido, recházalo.

Se inteligente

No leas ni veas la nota roja y menos la difundas, si conoces personalmente una historia de crimen, no la comentes a menos que estés dispuesto a denunciarla; de otra manera te convertirás en cómplice por omisión. Aléjate del escándalo, ya todos conocemos muchas historias criminales, nada aportas a tus amigos, familiares y sociedad, divulgándola a menos que con ello logres un consejo útil que ayude a evitar ser una posible víctima. Estudia, edúcate, lee y aprende.

Alimenta tu espíritu.

Incrementa tu fe, piensa en Dios, no importa cómo lo concibas. El ejemplo es la mejor enseñanza. La bondad es una virtud que crece y se multiplica, sólo si la practicamos todos los días. Nuestro estado y ciudad vibra, vive y crece muy rápido. En esa dinámica estamos expuestos a que lo bueno y también lo malo se multipliquen. De nosotros depende lo que suceda. La tranquilidad deseada llegará, esta crisis pasará más rápido sólo si tú estás dispuesto a ello. Esta crisis como muchas otras que hemos vivido será superada. Depende de nosotros.

Haz lo que te corresponde

Como buen ciudadano(a) y verás cómo nos irá mejor a todos, hazlo por tu país, por tu ciudad, por tu familia.

Un vaso de leche


Un día, un muchacho pobre que vendía mercancías de puerta en puerta para pagar sus estudios, encontró que sólo le quedaba una simple moneda de diez centavos, y tenía hambre. Decidió que pediría comida en la próxima casa.

Sin embargo, sus nervios lo traicionaron cuando una encantadora mujer joven le abrió la puerta. En lugar de comida pidió un vaso de agua.
Ella pensó que el joven parecía hambriento, así que le trajo un gran vaso de leche. Él lo bebió despacio, y entonces le preguntó: “¿Cuánto le debo?”

“No me debes nada” contestó ella. “Mi madre siempre nos ha enseñado a nunca aceptar pago por una caridad”.

Él dijo “Entonces, te lo agradezco de todo corazón”.

Cuando Howard Kelly se fue de la casa, no sólo se sintió físicamente más fuerte, sino que también su fe en DIOS y en los hombres era más fuerte. Él había estado listo para rendirse y dejarlo todo.

Años después, esa joven mujer enfermó gravemente. Los doctores locales estaban confundidos. Finalmente la enviaron a la gran ciudad, donde llamaron a especialistas para estudiar su rara enfermedad. Se llamó al Dr. Howard Kelly para consultarle. Cuando oyó el nombre del pueblo de donde ella vino, una extraña luz lleno sus ojos. Inmediatamente subió del vestíbulo del hospital a su cuarto. Vestido con su bata de doctor entró a verla. La reconoció en seguida.

Regresó al cuarto de observación determinado a hacer lo mejor para salvar su vida. Desde ese día prestó atención especial al caso. Después de una larga lucha, ganó la
batalla. El Dr. Kelly pidió a la oficina de administración del hospital que le enviaran la factura total de los gastos para aprobarla. Él la revisó y entonces escribió algo en el borde y le envió la factura al cuarto de la paciente. Ella temía abrirla, porque sabía que le tomaría el resto de su vida para pagar todos los gastos.
Finalmente la abrió, y algo llamó su atención en el borde de la factura. Leyó estas palabras…. “Pagado por completo hace muchos años con un vaso de leche – (firmado)
Dr. Howard Kelly”.

Hablarlo con la almohada


Algunas situaciones nos llenan de tal ansiedad que tratamos inmediatamente de hacer lo necesario para superarlas. Pero con frecuencia todo lo que necesitamos para controlar la situación es esperar un día, una semana o un mes.

Buscar retroalimentación


Todo lo que vemos debe primero pasar por nuestros lentes. El problema es que estos están manchados con todas nuestras experiencias, creencias y estados emocionales. Por tanto, es importante pedirles su opinión a los demás.

El violinista


Cierto día, un músico callejero se situó en la entrada del metro de Washington, DC.

El violinista estuvo tocando durante 45 minutos. Empezó con Bach, luego el “Ave María” de Schubert, siguió con Manuel Ponce.

Eran las 8 de la mañana.

Pasaban cientos de personas frente a él, casi todas camino de sus trabajos.

A los pocos minutos, un hombre de avanzada edad reparó en el músico.  Aminoró el paso, se detuvo unos segundos y emprendió de nuevo su camino. Un minuto más tarde, el músico recibió un primer dolar: sin pararse, una mujer lanzó un billete a la caja del violín. Poco después, un individuo se paró unos instantes a escuchar, pero al mirar su reloj, echó a andar de nuevo rápidamente; se le estaba haciendo tarde.

El que le prestó mayor atención fue un niño de unos 4 años. Su madre lo cogió y tiró de él, pero el pequeño seguía escuchando. Finalmente, su madre lo agarró fuertemente y siguieron andando. El niño, mientras caminaba, seguía mirando al músico con la cabeza vuelta.

Durante los 45 minutos que el músico estuvo tocando, tan solo hubo 7 personas que se detuvieron a escucharlo, pero todas muy brevemente.

En total, logró reunir ¡¡32 dólares!!

Nadie miró cuando el músico dejó de tocar. Nadie le aplaudió.

De entre el millar de personas que pasó por delante de él, nadie lo reconoció.

Nadie notó que el músico era Joshua Bell, uno de los mejores violinistas del mundo.

En los pasillos del metro tocó algunas de las más bellas partituras que jamás se han escrito, y todo ello… ¡¡con un Stradivarius de 1713, valorado en 3.5 millones de dólares!!

Dos días antes de estos hechos, no quedaban entradas a la venta para su concierto en el teatro de Boston… ¡aunque costaban casi 100 dólares!

Esta actuación de incognito de Joshua Bell en la estación de metro fue organizada por el «Washington Post » para investigar la percepción, el gusto y las prioridades de la gente.

Estas eran las preguntas:

¿Podemos, en un ambiente cotidiano y a una hora inusual, apreciar belleza?

¿Nos pararíamos para apreciarla?

¿Podemos reconocer el talento en un contexto inusual?

Una de las posibles conclusiones del experimento podría ser:

Si no nos detenemos unos segundos a escuchar a uno de los mejores músicos del mundo cuando está tocando una de las más bellas partituras, ¿cuántas otras cosas extraordinarias nos estaremos perdiendo diariamente al no saber apreciarlas?

Las siete maravillas del mundo


A un grupo de estudiantes de escuela primaria se les pidió que listaran lo que ellos pensaban eran las ” 7 maravillas del Mundo moderno o actuales”. A pesar de ciertas diferencias, los siguientes fueron los que más votos recibieron:

1. Las Pirámides de Egipto2. El Taj Mahal3. El Gran Cañón de Colorado 4. El Canal de Panamá 5. El Edificio Empire State 6. La Basílica de San Pedro  7. La Gran Muralla China

Mientras contaba los votos, la maestra notó que había una niña que no había terminado de listar sus sugerencias.

Así que le preguntó si estaba teniendo problemas con su lista, a  lo que la niña respondió: “Si, un poquito. No puedo terminar de decidirme pues hay muchas.”

La maestra le dijo: “Bueno, léenos lo que tienes hasta ahora y a lo mejor te podemos ayudar”.

La niña lo pensó un instante, pero luego leyó: Yo pienso que las siete maravillas del mundo son:

1.- Poder ver.

2.- Poder oir.

3.- Poder tocar.

4.- Poder probar.

5.- Poder sentir.

6.- Poder reir.

7.- Poder amar.

El salón se silenció a tal punto que si se hubiera caído un alfiler, se hubiera escuchado. Las cosas simples y ordinarias y que nosotros tomamos como triviales, ¡son sencillamente maravillosas!

Costo por hijo


Un artículo decía que el costo de crianza de un niño desde su nacimiento hasta la edad de 18 años, es como de un millón de pesos, en una familia de clase media.

Para aquellos que tenemos hijos, esto nos lleva a imaginar todo el dinero que podríamos tener si no fuera por ellos. Para otros, este número podría confirmar su decisión de seguir sin hijos. Se pudiera pensar que el mejor consejo financiero podría ser: “No tenga niños si quiere ser rico”.

Pero resulta que es justo todo lo contrario.

¿Qué obtienes por tu millón?:

–  Derecho para poner nombre.

–  Señales de Dios todos los días.

–  Risitas bajo las sábanas todas las noches.

–  Más amor del que tu corazón puede soportar.

–  Besos de mariposa y abrazos de oso.

–  La maravilla interminable sobre las piedras, los peces, nubes y galletas calientes.

–  Una mano para sostener, normalmente cubierta con mermelada.

–  Un compañero para hacer burbujas, papalotes y construir castillos en la arena.

–  Paseos en bicicleta por el parque y dormir bajo las estrellas.

–  Nunca tienes que crecer, tienes excusa para seguir leyendo los cuentos de Peter Pan.

–  Un asiento en primera fila para ser testigo: del primer paso, la primera palabra, el primer diente que cae, la primera oración, la primera vez en la feria y la primera cita.

–  Consigues ser inmortal. Logras agregar otra rama a tu árbol genealógico, y si tienes suerte, una larga lista de nietos.

Ante los ojos de un niño, estás en el  mismo escalafón con Dios, tienes todo el poder para sanar un llanto, espantar los monstruos que están debajo de la cama,  remendar un corazón roto y amarlos sin límites de forma tal que un día ellos amen, como tú, sin tomar en cuenta el costo.

Como el jabón


Un cristiano estaba caminando por la calle cuando se encontró con el dueño de una compañía que fabricaba jabones.

Mientras hablaban, el fabricante de jabones dijo: -“El evangelio que usted predica no puede ser muy bueno, porque todavía hay mucha gente mala.”

El cristiano notó que había un niño cerca jugando con lodo. El niño estaba manchado de barro de pies a cabeza.

El cristiano dijo a su amigo: -“Su jabón no puede ser muy bueno, porque todavía hay mucha suciedad en el mundo.”

El hombre respondió: -“Bueno, el jabón solamente limpia cuando una persona lo usa.”

-“¡Exactamente!… Igual pasa con el Evangelio- dijo el cristiano”

Nuestro precio


Un famoso expositor comenzó un seminario en una sala con 200 personas, tomando un billete de $ 500 entre sus manos, preguntó:

“¿Quién de ustedes quiere este billete de $500?”

Todos levantaron la mano…

Entonces dijo:

“Daré este billete a uno de ustedes esta noche, pero, primero, déjenme hacer esto…”

Arrugó totalmente el billete y preguntó otra vez:

“¿Quién todavía quiere este billete?”

Las manos continuaron levantadas….

Y continuó: “¿Y si hiciera esto?…”

Dejó caer el billete al piso y comenzó a pisarlo y a refregarlo.

Después tomó el billete, ya hecho un asco de pisado, sucio y arrugado:

“¿Y ahora?.¿Quién todavía va a querer este billete?”

Todas las manos volvieron a levantarse.

El expositor miró a la platea y dice:

“No importa lo que yo haga con el dinero, ustedes continuarán queriendo este billete, porque no pierde el valor”.

Esta situación, también pasa con nosotros…

Muchas veces, en nuestras vidas, somos aplastados, nos caemos, nos pisotean y sentimos que no tenemos importancia.

Pero, no importa,* jamás perderemos nuestro valor.

Sucios o limpios, aplastados o enteros, gordos o flacos, altos o bajos, nada de eso importa!…

Nada de eso altera la importancia que tenemos!…

El precio de nuestras personas, no es por lo que aparentamos ser, sí por lo que hacemos y somos!”

¿En qué te enfocas?


Al inicio de una conferencia sobre estrés, el disertante colgó frente al público una gran hoja de papel blanco. Con un marcador negro dibujó luego una mancha irregular

“¿Qué ven aquí?”, preguntó.

Uno tras otro, los presentes fueron contestando: “Una mancha negra”.

“Eso supuse”, dijo el orador. “Ninguno de ustedes se enfocó en la hoja blanca, aunque tiene una superficie mucho mayor. Precisamente de eso hablaremos esta noche”.

¿Cuál es la conversación en la que te enfocas más asiduamente? , ¿en todo lo que tienes o en lo poco que te falta?, ¿en todo lo que sabes o en lo mucho que no dominas?, ¿en todo lo que puedes o en lo que te gustaría pero no te sale?

 

Depende cuál sea la conversación en la que te enfoques, será el estado de ánimo que estarás transitando.

 

“La emoción que sientes no existe por si sola sino por la explicación que tu le das”. Y de acuerdo con el estado de ánimo que estés transitando, será la predisposición a la acción que tendrás. Y de acuerdo con tu manera de accionar los resultados que estarás obteniendo. ¿Qué, no te gustan los resultados? La clave es la conversación.

 

Veamos, piensa en tu situación, en la conversación que te separa de tus resultados. Piensa en tus mejores razones, en esas que estás seguro nadie puede dar vuelta y ahora te pido que leas lo siguiente:

 

Después de la primera prueba artística de Fred Astaire, el informe de  director de pruebas de la M.G .M. fechado en 1933, decía: “¡No sabe actuar!”

¿Qué te parece que hizo Fred Astaire después de semejante declaración?

Imagínalo por sus resultados.

 

Louis May Alocott, la autora de Mujercitas, era impulsada por su familia a conseguir trabajo como mucama o costurera. ¿Escuchó los juicios de su familia o lo que decía su conversación interna?

 

Beethoven tocaba mal el violín y su profesor consideraba que no tenía futuro como compositor. Como era sordo no pudo escuchar esta crítica, ¡qué suerte!

 

Los padres del famoso cantante Enrico Caruso querían que fuera ingeniero. Su profesor decía que no tenía voz y que no podía cantar. ¿Qué lo habrá motivado a seguir intentándolo?

 

Charles Darwin, padre de la teoría de la evolución abandonó la carrera médica mientras el padre le decía: “Lo único que te interesa es capturar ratas”. ¿De qué otra manera hubiera podido entender su interés por las ratas?

 

El director de un diario despidió a Walt Disney por falta de ideas. Walt Disney quebró varias veces antes de construir Disneylandia.

¿Alguna vez pensaste que para concretar eso alguien antes tuvo que soñar en supergrande, casi te diría delirar conciente?

 

Albert Einstein no habló hasta los cuatro años y no leyó hasta los siete. Su maestra lo describió como mentalmente lento, insociable y encerrado siempre en sueños tontos.

 

¿Alguna vez alguien dijo que tus sueños son tontos?

 

Henry Ford fracasó y quebró cinco veces hasta que finalmente tuvo éxito. ¿Te parece que Ford pensó que era un fracasado o simplemente consideró a sus errores como espacios de aprendizaje?

 

Winston Churchill no aprobó sexto grado. Llegó a Primer Ministro recién a los sesenta y dos años, luego de una vida de derrotas y reveses e hizo sus mayores contribuciones cuando era un hombre mayor.

 

¿Todavía estas a tiempo?

 

Dieciocho editores rechazaron el cuento de Richard Bach Juan Salvador Gaviota, antes de que Macmillan lo publicara finalmente en 1970. Cinco años después había vendido más de siete millones de ejemplares solamente en los Estados Unidos.

 

¿No te pasa que a veces te das cuenta que los otros son los que se la pierden?

 

Después de haber leído esto, ¿todavía te parecen válidas tus explicaciones y tus razones para no alcanzar tus resultados?

 

“Una de las cosas más valiosas que he aprendido es que no siempre tengo que tener razón.”

JEFFREY B. SWARTZ.

 

¿En que te vas a enfocar? ¿Qué te puede llevar hacia los resultados extraordinarios?

 

“Tu puedes tener excusas o puedes tener resultados. Lamentablemente lo que no puedes tener son las dos cosas a la vez.”

No es lo que dicen los demás, tampoco tus circunstancias, sólo tu conversación.

 

Es tu hoja en blanco donde cada día puedes escribir lo que quieres y si lo que tienes escrito no te gusta, sabes que puedes dar vuelta la hoja.

 

“La persona que realmente quiere hacer algo encuentra la forma de hacerlo.

Los demás encuentran razones y excusas.”

 

El valor te pone en contacto con la conversación interna y te asiste a desarticular la manera que ella te frena. También te asiste abriéndote al aprendizaje para adecuarte a los cambios del contexto mientras amplías la interpretación que haces para ver las cosas de otra manera. Te posiciona para comprometerte con tus objetivos mientras planificas y accionas hacia las metas aprovechando tus recursos y tus talentos personales para transformar en oportunidades los problemas dándole más sentido a lo que haces.

 

¿Cuándo le vas a poner algo de valor a tu vida?

¿Cuándo quieres estar parado en tus sueños?

“Nadie que haya alcanzado el éxito lo ha hecho dando excusas

La silla


La hija de un hombre le pidió a un sacerdote que fuera a su casa a ver a su padre que estaba muy enfermo.

Cuando el sacerdote llegó a la habitación, encontró a este pobre hombre en su cama con la cabeza alzada por un par de almohadas.

Había una silla al lado de su cama, por lo que el sacerdote pensó que el hombre sabía que vendría a verlo

-¿Supongo que me estaba esperando?- le dijo.

-No, ¿quién es usted?- dijo el hombre enfermo.

-Soy el sacerdote que su hija llamó para que orase con usted; cuando entré y note la silla vacía al lado de su cama supuse que usted sabía que yo vendría a visitarlo.-

-Ah sí, la silla-.

¿Le importa cerrar la puerta?- dijo el hombre enfermo.

El sacerdote sorprendido cerró la puerta.

El hombre enfermo le dijo:

-Nunca le he dicho esto a nadie, pero toda mi vida la he pasado sin saber cómo orar.

Cuando he estado en la Iglesia, he escuchado siempre al respecto de la oración, cómo se debe orar y los beneficios que trae…pero siempre esto de las oraciones; no sé…! Me entra por un oído y me sale por el otro. No tengo idea de cómo hacerlo. Entonces… Hace mucho tiempo abandoné por completo la oración.

Esto ha sido así en mí hasta hace unos cuatro años, cuando conversando con mi mejor amigo me dijo:

-José, esto de la oración es simplemente tener una conversación con Jesús.

Así es como te sugiero que lo hagas-…

-Te sientas en una silla y colocas otra silla vacía enfrente tuyo, luego con fe, miras a Jesús sentado delante de ti.

-Le hablas y lo escuchas, de la misma manera como lo estás haciendo conmigo ahora.

-Es así que lo hice una vez y me gustó tanto, que lo he seguido haciendo unas dos horas diarias desde entonces.

-Siempre tengo mucho cuidado que no vaya a verme mi hija… Pues me internaría de inmediato en el manicomio.

El sacerdote sintió una gran emoción al escuchar esto y le dijo a José que era algo muy bueno lo que venía haciendo, y que no dejara de hacerlo nunca.

Luego hizo una oración con él. Le extendió una bendición y se fue a su parroquia.

Días después, la hija de José llamó al sacerdote para decirle que su padre había fallecido.

El sacerdote le preguntó:

-¿Falleció en Paz?-.

-Sí, cuando salí de la casa a eso de las dos de la tarde me llamó y fui a verlo a su cama-.

-Me dijo que me quería mucho y me dio un beso.

-Cuando regresé de hacer unas compras una hora más tarde, lo encontré muerto.

-Pero hay algo extraño al respecto de su muerte, pues aparentemente justo antes de morir se acercó a la silla que estaba al lado de su cama y recostó su cabeza en ella. Pues así lo encontré.

-¿Qué cree usted que pueda significar esto?-.

El sacerdote profundamente estremecido, con lágrimas de emoción, le respondió:

-“Ojalá todos nos pudiésemos ir de esa manera”-.

Y le platico lo de la silla.