Si no quiere enfermarse acéptese


El rechazo de sí mismo, la ausencia de autoestima, hace que nos volvamos ajenos de nosotros mismos. Ser uno mismo es el núcleo de una vida saludable.
Quienes no se aceptan a si mismos, son envidiosos, celosos, imitadores, competitivos, destructivos. Aceptarse, aceptar ser aceptado, aceptar las críticas, es sabiduría, buen sentido y terapia.

Sabiduría divina


Quién que vive en intimo contacto con el orden más consumado y la
sabiduría divina, no se sentirá estimulado a las aspiraciones más sublimes
¿Quién no adorará al Arquitecto de todas estas cosas?

Temores


Temía estar solo, hasta que aprendí a quererme a mí mismo.
Temía fracasar, hasta que me di cuenta que únicamente fracaso cuando no lo intento.
Temía lo que la gente opinara de mí, hasta que me di cuenta que de todos modos opinan.
Temía me rechazaran, hasta que entendí que debía tener fe en mi mismo.
Temía al dolor, hasta que aprendí que éste es necesario para crecer.
Temía a la verdad, hasta que descubrí la fealdad de las mentiras.
Temía a la muerte, hasta que aprendí que no es el final, sino más bien el comienzo.
Temía al odio, hasta que me di cuenta que no es otra cosa más que ignorancia.
Temía al ridículo, hasta que aprendí a reírme de mí mismo.
Temía hacerme viejo, hasta que comprendí que ganaba sabiduría día a día.
Temía al pasado, hasta que comprendí que es sólo mi proyección mental y ya no puede herirme más.
Temía a la oscuridad, hasta que vi la belleza de la luz de una estrella.
Temía al cambio, hasta que vi que aún la mariposa más hermosa necesitaba pasar por una metamorfosis antes de volar.
Hagamos que nuestras vidas cada día tengan mas vida y si nos sentimos desfallecer no olvidemos que al final siempre hay algo más.
Hay que vivir ligero porque el tiempo de morir está fijado.

Paradojas


“El corazón tiene razones que la razón no tiene” (Pascal).

 

Paradoja de la Ceguera:

“Lo esencial es invisible a los ojos. Sólo se ve con el corazón” (El Principito).

 

Paradoja de la Improvisación:

“La mejor improvisación es la adecuadamente preparada”.

 

Paradoja de la Ayuda:

“Si deseas que alguien te haga un trabajo, pídeselo a quien esté ocupado; el que está sin hacer nada te dirá que no tiene tiempo”.

 

Paradoja del Dinero:

“Era un hombre tan pobre, tan pobre, tan pobre, que lo único que tenía era dinero”.

 

Paradoja del Tiempo:

“Vete despacio que tengo prisa”.

 

Paradoja de la Rapidez:

“No llega antes el que va más rápido, sino el que sabe dónde va” (Séneca).

 

Paradoja de la Sabiduría:

“Quien sabe mucho, escucha; quien sabe poco, habla. Quien sabe mucho, pregunta; quien sabe poco, sentencia”.

 

Paradoja de la Generosidad:

“Cuanto más damos, más recibimos”.

 

Paradoja del Conocimiento:

“El hombre busca respuestas y encuentra preguntas”.

 

Paradoja del Silencio:

“El silencio es el grito más fuerte” (Shopenhauer).

 

Paradoja del Expertise:

“No hay nada peor que un experto para evitar el progreso en un campo”.

 

Paradoja de la Riqueza:

“No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”.

 

Paradoja del Cariño:

“Mientras más amor das, más te llenas amor”.

 

Paradoja del Disfrute:

“Sufrimos demasiado por lo poco que nos falta  y gozamos poco de lo mucho que tenemos” (Shakespeare).

Se despide un genio


Gabriel García Márquez se ha retirado de la vida pública por razones de salud: cáncer linfático. Ahora, parece, que es cada vez más grave.

Ha enviado una carta de despedida a sus amigos, y gracias a internet está siendo difundida.

Os recomiendo su lectura, porque es verdaderamente conmovedor este corto texto escrito por uno de los latinoamericanos más brillantes de los últimos tiempos:

 

“Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese tiempo lo más que pudiera”

Posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.

Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.

Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen..

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.

A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.

A un niño le daría alas, pero le dejaría que él sólo aprendiese a volar.

A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.

Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres…., He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.

He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.

He aprendido que  un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.

Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas.

Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma.

Si supiera que éstos son los últimos minutos que te veo, te diría “Te Quiero” y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.

Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.

El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si  mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo.

Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien.

Toma tiempo para decirles, “lo siento”, “perdóname”, “por favor”, “gracias” y todas las palabras de amor que conoces.

Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos.

Demuestra a tus amigos y seres queridos cuánto te importan.

El bien


Un profesor universitario retó  a sus alumnos con esta pregunta: “¿Dios creó todo lo que existe?”

Un estudiante contestó: Sí lo hizo.

El profesor contestó… Si Dios creó todo, entonces Dios hizo al mal, pues el mal existe.

Otro estudiante levantó su mano y dijo: ¿Profesor, existe el frío?

Por supuesto que existe, dijo el profesor.

El muchacho respondió: “De hecho, señor,  el frío no existe. Según la Física, lo que consideramos frío, es la ausencia de calor”.

¿Existe la oscuridad? Continuó el estudiante.

El profesor respondió: Por supuesto.

El estudiante contestó: Señor, la oscuridad tampoco existe. La oscuridad es ausencia de luz. Oscuridad es un término que el hombre usa para describir lo que sucede cuando no hay luz.

Finalmente, el joven preguntó al profesor: Señor, ¿existe el mal?

El profesor respondió: Por supuesto que existe, como lo mencioné al principio. Vemos violaciones, crímenes y violencia en todo el mundo. Esas son cosas del mal.

A lo que el estudiante respondió: el mal no existe Señor, el mal es la ausencia del bien, es, igual que los casos anteriores, un término que el hombre ha creado para describir la ausencia del bien.

El bien que dejes de hacer o decir se llenará con el mal.