Padres


Padres:
Lo que tu hijo piense de si mismo le abrirá mas puertas que su boleta de calificaciones.
Ayudalo a cultivar una autoestima sana.
Reconoce sus esfuerzos.
Valida sus emociones.
Las emociones tienen poder.
El perdón, la gratitud y el amor transforman la vida.
Enséñale a perdonar rápido.
A dar las gracias todos los días.
Hazle saber que tu amor no tiene condiciones.
Ayudalo a encontrar su propia voz.
Lo que tiene para decir importa.
Cuando hable, escúchalo.
Cuando no hable, preguntale.
Dile “no” menos veces.
Evita criticarlo.
Que sepa que está bien equivocarse.
Cuéntale sobre tus propios errores.
Que tu hijo ame estar en casa.
Que sienta que alli juega con la ventaja de ser local.
Que sienta que pertenece, que nadie lo juzga.
Que su cuarto sea especial.
Deja de gastar tanto dinero en juguetes, pronto dejarán de importarle.
Cuelga fotos donde se vea haciendo algo bien y fotos donde se sienta querido.
Deja de enfocarte en sus limitaciones.
Mira todo lo que hacen bien.
Hazle saber que estás orgulloso.
Pídele consejos.
Dale la oportunidad de que se convierta en una autoridad en algo.
Ayúdalo a descubrir sus pasiones.
No lo sobreprotejas.
Eso lo hará sentir débil.
Su carácter se forjará aprendiendo a atravesar adversidades.
Mantente cerca pero no encima.
No hagas por ellos nada que puedan hacer por si mismos.
No les hagas la tarea, no pidas perdón por ellos.
No tomes sus decisiones.
Enséñale a relajarse.
A respirar pensando en un recuerdo agradable.
Muestrale que el dinero puede hacerlo feliz cuando lo pone al servicio de otros.
Que sienta la satisfacción de ayudar a los demás.
Date permiso para no ser el padre perfecto.
Confía en tus instintos y tomate el tiempo para aprender.
Te ha sido dada la tarea mas importante del mundo:
Prepárate de la mejor manera que puedas.
Lee libros.
Realiza cursos.
Aprende de otros.
No encares la crianza solo.
Fuimos diseñados para vivir en comunidad.
Uno de los mejores regalos que puedes darle a tu hijo es que se crie con muchas personas a su alrededor.
Abre las puertas de tu casa.
Invita a tus amigos mas seguido.
Que tu hijo pase tiempo con personas diferentes.
Que pase tiempo con la familia.
Date tiempo para ti.
Lo mejor que puedes hacer por tus hijos es trabajar sobre ti mismo:
Cuando estes más feliz y menos estresado, mejor padre serás.
Apaga el celular.
Te estas distrayendo del regalo mas grande que te dio la vida.
Recuerda que tu hijo no es tu prolongacion.
Deja de compararlo contigo o con otros.
Nunca hubo ni habrá un niño igual.
Y por sobretodas las cosas: Disfrútalo.
 Aunque te desafíe.
Aunque ponga tu paciencia a prueba mil veces.
Antes de que lo imagines crecerá y seguirá su propio camino.
Muéstrale el amor a Dios.

Carpintería


Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea. 
Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias. 
El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. 
¿La causa? 
¡Hacía demasiado ruido! 
Y, además, se pasaba el tiempo golpeando.
 
El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo; 
dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.
 
Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. 
Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás.
 
Y la lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro, 
que siempre se excedía midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto.
 
En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. 
Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. 
Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un precioso mueble.
 
Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación. 
Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo: 
“Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. 
Eso es lo que nos hace valiosos. 
Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos”.
 
La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, 
la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto.
 
Se sintieron entonces un equipo capaz de producir muebles de calidad. 
Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.
 
Ocurre lo mismo con los seres humanos. 
Observen y lo comprobarán. 
Cuando en un grupo se buscan a menudo defectos en los demás, la situación se vuelve tensa y negativa. 
En cambio, al tratar con sinceridad de percibir los puntos fuertes de los demás, es cuando florecen los mejores logros humanos.
 
Es fácil encontrar defectos, cualquiera puede hacerlo, pero encontrar cualidades, 
eso es para espíritus superiores que son capaces de inspirar los éxitos humanos.

Sin nada


Venimos al mundo sin nada.
Nuestros padres nos dan al inicio.
Despues nos dan nuestros amigos, maestros, clientes, proveedores, gobierno, empleados, jefes y todas las personas con las que interactuamos.
Todos nos dan bienes y servicios.
Gracias a todos ellos disfrutamos y gozamos de algo en la vida.
Al final nos vamos como venimos, sin nada.

En la vida


En la vida ni se gana ni se pierde, ni se fracasa, ni se triunfa.
En la vida se aprende, se crece, se descubre; se escribe, se borra y se reescribe otra vez, se hila, se deshila y se vuelve a hilar.
El día que comprendí que lo único que me voy a llevar es lo que viva, empecé a vivir lo que me quiero llevar.

Ser feliz


Ser feliz, es tener seguridad para recibir una crítica, aunque sea injusta.
Es besar a los hijos, mimar a los padres, tener momentos poéticos con los amigos, aunque ellos nos hieran.
Ser feliz es dejar vivir a la criatura libre, alegre y simple, que vive dentro de cada uno de nosotros.
Es tener madurez para decir ‘me equivoqué’.
Es tener la osadía para decir ‘perdóname’.
Es tener sensibilidad para expresar ‘te necesito’.
Es tener capacidad de decir ‘te amo’.
Que tu vida se vuelva un jardín de oportunidades para ser feliz…
Que en tus primaveras seas amante de la alegría.
Que en tus inviernos seas amigo de la sabiduría.
Y que cuando te equivoques en el camino, comiences todo de nuevo.
Pues así serás más apasionado por la vida.
Y descubrirás que ser feliz no es tener una vida perfecta.
Sino usar las lágrimas para regar la tolerancia.
Usar las pérdidas para refinar la paciencia.
Usar las fallas para esculpir la serenidad.
Usar el dolor para lapidar el placer.
Usar los obstáculos para abrir las ventanas de la inteligencia.