Estrategias de conciencia social

- Saludar a los demás por su nombre: 

Nuestro nombre es parte integral de nuestra personalidad.

Por tanto, dirigirnos a los demás por su nombre es una de las maneras más sencillas de crear compromiso mutuo.

- Observar el lenguaje corporal: 

No solo lo que dice, sino como lo dice.

Es importante que seamos expertos en lenguaje corporal, pues esto nos permitirá comportarnos de acuerdo con cada situación.

- El momento oportuno es lo más importante: 

No pedimos un aumento cuando el negocio va mal ni pedimos un favor cuando la otra persona está estresada.

Es importante que hagamos cada cosa en el momento oportuno. Paciencia.

- Idear una pregunta de emergencia: 

A veces las conversaciones no fluyen como esperábamos; diez segundos de silencio parecen una eternidad;

Y la otra persona sólo responde con monosílabos.

Es hora de hacer una pregunta abierta que nos permita salirnos de una situación incómoda. “¿Qué opinas de […]?”.

- No tomar notas en las reuniones: 

El cerebro no funciona muy bien cuando tiene que hacer varias tareas a la vez.

Por tanto, o escuchamos lo que dicen los demás o tomamos notas.

El problema es que al tomar nota perdemos detalles importantes de la interacción entre los presentes.

- Planificar nuestros encuentros sociales: 

La próxima vez que tengamos un evento, debemos analizar quiénes serán los asistentes

Y preparar una lista de cosas por hacer o de puntos por discutir.

De lo contrario, es probable que perdamos la oportunidad de, por ejemplo, pedir una tarjeta personal.

- Limpiar nuestra mente: 

Cuando estamos con otras personas, debemos estar “presentes” y evitar distracciones, sobre todo las que tenemos en la mente.

Cuando estemos conversando, es importante que no interrumpamos a la otra persona antes de que esta haya terminado.

Asimismo, debemos dejar de formular nuestras respuestas mientras los demás hablan.

- Vivir el momento: 

Constantemente nos preocupamos por el pasado y nos estresamos con el futuro.

Por tanto, debemos habituarnos a vivir en el presente.

- Hacer una gira de 15 minutos: 

Si estamos todo el tiempo pendientes de la próxima reunión, el próximo plan, el próximo paciente, etc., nos estamos perdiendo de mucho.

Por tanto, es importante que hagamos un paseo en nuestro lugar de trabajo y veamos los alrededores.

Esto nos permitirá sintonizarnos con los sentimientos de los demás.

- El CE en las películas: 

Estas son una gran fuente de conductas deseables e indeseables.

Cuando vemos una película en busca de reacciones sociales, no estamos haciendo otra cosa
que aprendiendo a comportarnos socialmente sin estar involucrados emocionalmente.

- Aprender a escuchar: 

Escuchar no sólo implica oír palabras sino, además, escuchar el tono, la velocidad, el volumen de la voz.

¿Qué nos están diciendo? ¿Qué mensaje escondido hay detrás?

- Observar a los demás: 

Una buena manera de captar el humor de las personas es observarlas mientras hacen cosas en,

Por ejemplo, el mercado o una tienda.

Observar a los demás es una manera segura de aprender sobre las señales,

Las interacciones y los motivos de las personas sin tener nosotros mismos que interactuar.

- Entender las reglas del juego cultural: 

Para interactuar con los demás debemos aprender las variadas normas sociales.

Esto sólo se consigue observando y preguntando sobre las diversas costumbres de los demás.

- Evaluar nuestra precisión: 

Hasta las personas más sociables tienen sus malos días.

Quizá hay demasiada gente o el ritmo de trabajo es demasiado rápido.

En estos casos, lo mejor es simplemente preguntar.

Siempre habrá una ocasión en que tendremos que confirmar si nuestras observaciones son correctas.

- Ponernos en sus zapatos: 

Es un ejercicio esencial para entender mejor a los demás, mejorar nuestras comunicaciones e identificar problemas antes de que exploten.

- Ver todo el panorama: 

Solemos ver el mundo a través de nuestras propias limitaciones.

Esto quiere decir que sólo vemos una parte del panorama.

Así pues, un buen ejercicio es pedirles a los demás que nos den su opinión.

Esto es importante porque las opiniones ajenas también influyen en nuestra manera de ver el mundo.

- Captar el humor que reina en el lugar: 

Una vez que hayamos aprendido a identificar las emociones de los demás, estaremos listos para identificar el humor que reina en todo el lugar.

Aceptar los cambios

Aceptar que el cambio está a la vuelta de la esquina, La idea es prepararnos para el cambio, prevenir. Pensar en las posibles consecuencias de los cambios antes de que estos nos tomen por sorpresa.

Aprender de los demás

A veces nos ponemos a la defensiva apenas comenzamos una conversación. Tal vez nos están criticando o están cuestionando nuestros motivos. Lo cierto es que en vez de ponernos molestos deberíamos tratar de aprender una lección.

Alguien de confianza

Hablar con alguien que no esté involucrado emocionalmente en nuestro problema, alguien que sea de confianza y que nos haga sentir bien. Dicha persona nos permitirá ver las cosas desde otra perspectiva.

Mantener la sincronía

Mantener la sincronía entre nuestras emociones y nuestro lenguaje corporal. De lo contrario, quiere decir que las emociones se han apoderado de nosotros. Para mantener la sincronía debemos dejar de lado nuestras emociones y concentrarnos en lo que estamos haciendo.

Concentrarnos en las oportunidades

A veces no es posible cambiar una situación, pero no significa que debamos rendirnos. Cuando sentimos que no tenemos control sobre una situación, nos desmoralizamos. Debemos destinar nuestras energías a aquello que sí podemos controlar.

Visualizar que tenemos éxito:

A nuestro cerebro le cuesta distinguir entre lo que vemos y lo que imaginamos. Visualizar que estamos gestionando bien nuestras emociones es una buena manera de convertir todas estas habilidades en hábitos.

Reír más

Cuando reímos, nuestra cara le envía señales al cerebro de que estamos felices. Por tanto, cuando estamos en una situación difícil, lo mejor es tratar de reír, pues esto contrarresta el estado emocional negativo.

Hablarlo con la almohada

Algunas situaciones nos llenan de tal ansiedad que tratamos inmediatamente de hacer lo necesario para superarlas. Pero con frecuencia todo lo que necesitamos para controlar la situación es esperar un día, una semana o un mes.

Contar hasta diez

Cuando nos estamos sintiendo frustrados o molestos, lo que debemos hacer es contar lentamente hasta diez mientras respiramos profundamente. Esto nos relajará y nos permitirá tomar mejores decisiones.

Hacer una lista de emociones y razones

Muchas veces permitimos que las emociones tomen un rumbo, mientras que la razón nos jala para que vayamos al lado contrario. En estos casos, lo mejor es hacer una lista que distinga el lado emocional del lado racional del argumento. Esto nos permitirá aclarar nuestra mente.

Respirar correctamente

En situaciones, en vez de llenar por completo nuestros pulmones, solemos respirar entrecortadamente. Nuestro cerebro necesita del oxígeno. La falta de oxígeno nos impide concentrarnos y nos deprime. Respirar profundamente nos calma y nos hace sentir bien.

Estrategias de autogestión

- Respirar correctamente: 

En situaciones, en vez de llenar por completo nuestros pulmones, solemos respirar entrecortadamente.

Nuestro cerebro necesita del oxígeno.

La falta de oxígeno nos impide concentrarnos y nos deprime.

Respirar profundamente nos calma y nos hace sentir bien.

- Hacer una lista de emociones y razones: 

Muchas veces permitimos que las emociones tomen un rumbo, mientras que la razón nos jala para que vayamos al lado contrario.

En estos casos, lo mejor es hacer una lista que distinga el lado emocional del lado racional del argumento.

Esto nos permitirá aclarar nuestra mente.

- Hacer que nuestros objetivos sean públicos: 

No hay nada que nos motive más a cumplir con nuestros objetivos que hacerlos públicos.

- Contar hasta diez: 

Cuando nos estamos sintiendo frustrados o molestos, lo que debemos hacer es contar lentamente hasta diez mientras respiramos profundamente.

Esto nos relajará y nos permitirá tomar mejores decisiones.

- Hablarlo con la almohada: 

Algunas situaciones nos llenan de tal ansiedad que tratamos inmediatamente de hacer lo necesario para superarlas.

Pero con frecuencia todo lo que necesitamos para controlar la situación es esperar un día, una semana o un mes.

- Hablar con un experto en autogestión: 

Nunca aprendimos ciertas habilidades, nadie nos enseño.

No hay nada como aprender directamente los trucos de los expertos.

- Reír más: 

Cuando reímos, nuestra cara le envía señales al cerebro de que estamos felices.

Por tanto, cuando estamos en una situación difícil, lo mejor es tratar de reír, pues esto contrarresta el estado emocional negativo.

- Reservar tiempo al día para resolver problemas: 

No siempre estamos en las mejores condiciones para tomar decisiones.

Es importante que reservemos un poco del mejor tiempo, en el que nos dediquemos a resolver problemas.

- Asumir el control de nuestra voz interior:

* Convertir los “yo nunca” o “yo siempre” en “a veces”.

* Convertir los juicios críticos (“soy un idiota”) en juicios de hechos (“cometí un error”).

* Aceptar nuestra responsabilidad ante los errores.

- Visualizar que tenemos éxito: 

A nuestro cerebro le cuesta distinguir entre lo que vemos y lo que imaginamos.

Visualizar que estamos gestionando bien nuestras emociones es una buena manera de convertir todas estas habilidades en hábitos.

- Aprender a dormir:

* Exponernos 20 minutos a la luz solar de la mañana: esto nos permitirá dormirnos con mayor facilidad en la noche.

* Apagar la computadora al menos dos horas antes de dormirnos.

* No hacer en la cama otra cosa que dormir: nada de TV, etc.

* Evitar la cafeína, sobre todo en la noche.

- Concentrarnos no en nuestras limitaciones sino en nuestras libertades: 

A veces no es posible cambiar una situación, pero no significa que debamos rendirnos.

Cuando sentimos que no tenemos control sobre una situación, nos desmoralizamos.

Debemos destinar nuestras energías a aquello que sí podemos controlar.

- Mantener la sincronía: 

Entre nuestras emociones y nuestro lenguaje corporal.

De lo contrario, quiere decir que las emociones se han apoderado de nosotros.

Para mantener la sincronía debemos dejar de lado nuestras emociones y concentrarnos en lo que estamos haciendo.

- Hablar con alguien que no esté involucrado emocionalmente en nuestro problema: 

Alguien que sea de confianza y que nos haga sentir bien.

Dicha persona nos permitirá ver las cosas desde otra perspectiva.

- Aprender de los demás: 

A veces nos ponemos a la defensiva apenas comenzamos una conversación.

Tal vez nos están criticando o están cuestionando nuestros motivos.

Lo cierto es que en vez de ponernos molestos deberíamos tratar de aprender una lección.

- Refrescar nuestra mente: 

Nadie pone en duda los beneficios físicos de hacer ejercicio.

Lo que poca gente sabe es que el ejercicio también es beneficioso para la mente.

- Aceptar que el cambio está a la vuelta de la esquina: 

La idea es prepararnos para el cambio, prevenir.

Pensar en las posibles consecuencias de los cambios antes de que estos nos tomen por sorpresa.

Aprender a conocernos bajo estrés

El cuerpo nos da muchas señales de que estamos estresados. Unos sienten malestar estomacal y otros sufren de jaqueca. Es importante que sepamos identificar estas señales antes de que el estrés cause mayores estragos.