En cualquier trabajo se necesita «afilar el hacha».

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Cuentan de un nuevo leñador que inició a trabajar cortando arboles.
Era una persona tenaz y decidida.
Al principio como no sabía, cortaba solo 10 arboles al día.
Luego que aprendió llego a cortar 20 arboles al día.
Esforzándose mucho llego un día a cortar hasta 30 arboles.
Pero de ahí en adelante cada día cortaba menos arboles.
Aún y cuando se seguía esforzando y trabajando mas.
Le ponía mucho empeño, fuerza y dedicación.
Pero cada día cortaba menos arboles.
Desesperado por sus bajos resultados fue a ver a su jefe y le contó lo que pasaba.
El jefe le preguntó: ¿Has afilado el hacha?
En cualquier trabajo se necesita «afilar el hacha».
Hay que reflexionar en lo que hacemos, como lo hacemos.
¿Hay una mejor manera de hacerlo?
Hay que preguntar a los que saben.

Señor, tú tienes el poder

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Señor, tú tienes el poder

Sí, tú, señor trabajador, empresario, agricultor, profesionista, comerciante, industrial, hombre o mujer.

Tú tienes el poder de hacer que las cosas cambien, el poder de mejorar, el poder de sacar de la miseria a muchas personas, de cambiar la angustia y las lágrimas, en sonrisas y esperanzas.

Dios te ha hecho líder, de tu vida, de tu casa, de tu trabajo, de tu negocio, de tu familia.

Te ha llenado de bendiciones y de poder, para que lo uses en bien tuyo, de tu familia y de los demás.

Date cuenta que las necesidades son muchas.

Existen personas sufriendo aunque no las veas y tú puedes hacer algo por ellas.

Su esperanza puedes ser tú.

Estamos esperando que actúes y tomes la iniciativa.

Sabemos que ya haces mucho bien, en tu familia, en tus seres cercanos, en tu trabajo, pero también sabemos que tienes más capacidad de dar.

Que no has dado todo lo que podrías.

Todo lo que Dios pide de ti.

Estamos seguros que puedes dar más.

Tú tienes mucho más poder que el que has usado hasta ahorita.

Algunos se la pasan quejando de lo mal que están las cosas, del gobierno, de la violencia, etc, y no actúan.

No se dan cuenta que tienen el poder de cambiar las cosas y no lo han usado.

Y la comunidad los está esperando.

Y los necesitados también.

No es necesario dedicarle mucho tiempo, tu trabajo te lo requiere y no se debe descuidar.

Pero sí se puede ayudar apoyando a las instituciones que se dedican a ello, en donde voluntarios regalan su tiempo para darle una mano al desprotegido o llevar a cabo la labor social que falta.

Ocupan del apoyo que tú les puedes dar.

Ofréceles tu tiempo, tus donativos, tus productos o servicios.

Hay mucho que puedes dar.

Quizás ya apoyes, pero bien puedes apoyar más.

Si las cosas en nuestras ciudades no andan bien, es porque los señores no hemos usado nuestro poder para hacerlas cambiar.

 

¿Qué esperas?

 

Puedes tener defectos, estar ansioso y vivir irritado algunas veces, pero no te olvides que tu vida es la mayor empresa del mundo.

Sólo tú puedes evitar que ella vaya en decadencia.

Hay muchos que te aprecian, admiran y quieren.

Me gustaría que recordaras que ser feliz, no es tener un cielo sin tempestades, camino sin accidentes, trabajos sin cansancio, relaciones sin decepciones.

Ser feliz es encontrar fuerza en el perdón, esperanza en las batallas, seguridad en el palco del miedo, amor en los desencuentros.

Ser feliz no es sólo la sonrisa, sino también reflexionar sobre la tristeza.

No es apenas conmemorar el éxito, sino aprender lecciones en los fracasos.

No es solo tener alegría con los aplausos, sino tener alegría en el anonimato.

Ser feliz es reconocer que vale la pena vivir la vida, a pesar de todos los desafíos, incomprensiones y períodos de crisis.

Ser feliz no es una cosa del destino, sino una conquista para quien sabe viajar adentro de su propio ser.

Ser feliz es dejar de ser víctima de los problemas y volverse actor de la propia historia.

Es atravesar desiertos fuera de sí y ser capaz de encontrar un oasis en lo recóndito de nuestra alma.

Es agradecer a Dios cada mañana por el milagro de la vida.

Ser feliz es no tener miedo de los propios sentimientos.

Es saber hablar de sí mismo.

Es tener coraje para oír o decir un «no».

Es tener seguridad para recibir una crítica, aunque sea dura.

Es besar a los hijos, mimar a los padres, tener momentos poéticos con los amigos, aunque ellos nos hieran.

Ser feliz es dejar vivir a la criatura libre, alegre y simple, que vive dentro de cada uno de nosotros.

Es tener madurez para decir ‘me equivoqué’.

Es tener la osadía para decir ‘perdóname’.

Es tener sensibilidad para expresar ‘te necesito’.

Es tener capacidad de decir ‘te amo’.

Que tu vida se vuelva un jardín de oportunidades para ser feliz.

Que en tus primaveras seas amante de la alegría.

Que en tus inviernos seas amigo de la sabiduría.

Y que cuando te equivoques en el camino, comiences todo de nuevo.

Pues así serás más apasionado por la vida.

Y descubrirás que ser feliz no es tener una vida perfecta.

Sino usar las lágrimas para regar la tolerancia.

Usar las pérdidas para refinar la paciencia.

Usar las fallas para esculpir la serenidad.

Usar el dolor para lapidar el placer.

Usar los obstáculos para abrir las ventanas de la inteligencia.

Jamás desistas….

Jamás desistas de las personas que amas.

Jamás desistas de ser feliz, pues la vida es un espectáculo apasionante.

La gente asertiva

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La gente asertiva cree que los individuos tienen el derecho de ser tratados con respeto. Valoran a los demás tanto como a sí mismos. Sienten que las relaciones personales se dañan cuando uno trata de controlar a los demás a través de la culpa, la hostilidad o la intimidación.

Los individuos que degradan a los otros también se degradan a sí mismos. La gente asertiva cree que los individuos tienen el derecho de promover su dignidad y su respeto propio, en tanto que en el proceso no violen los derechos de los otros.

La gente asertiva cree que los individuos tienen el derecho de defenderse. Considera que cuando uno tiende frecuentemente a posponer sus derechos o renuncia a ellos, los demás se aprovechan.

Cuando los individuos expresan sus sentimientos y pensamientos verdaderos directa y adecuadamente, todo el mundo se beneficia. La gente asertiva anima a los demás a expresar sus ideas.

De hecho cree que el no permitir que los demás conozcan los pensamientos de uno es una forma de egoísmo, pues las relaciones personales sólo pueden ser significativas cuando las personas comparten abiertamente sus ideas.

La gente asertiva cree que los individuos tienen el derecho a expresar sus opiniones respecto a la manera en que la conducta de los demás les afecta.
Al verbalizar su percepción del comportamiento de las otras personas, el individuo asertivo permite a los demás conocer su posición y les da la oportunidad de cambiar.

El no comunicar a la gente lo que uno piensa es tan desconsiderado como no escuchar sus pensamientos e impresiones. Las personas asertivas consideran que los individuos tienen el derecho de expresar sus necesidades.

Cuando alguien se siente humillado, hecho a un lado, maltratado o indignado, la gente asertiva cree que ese alguien tiene el derecho de tratar de rectificar la situación y de buscar una satisfacción personal.

Al permitir que los otros conozcan sus propias necesidades, la gente asertiva se siente bien consigo misma y se respeta tanto como la respetan los demás. La gente asertiva cree que los individuos tienen el derecho de tomarse el tiempo suficiente para analizar los problemas pidiendo información y cambiando de opinión cuando sea necesario.

Este tipo de gente es receptiva a nuevas formas de pensar y no busca respuestas ligeras o mágicas para resolver problemas intrincados.

La gente asertiva cree que los individuos tienen el derecho de decidir si cambian o no su conducta para complacer a los demás, y el derecho de decir “no” sin sentirse culpables. Quieren agradar a los demás pero se decepcionan si no lo logran.

La gente asertiva incluso, cree que los individuos tienen el derecho de no afirmarse en ocasiones. Las personas tienen la libertad de establecer sus prioridades, de cometer errores, de sufrir las consecuencias y de ser en última instancia los jueces de sus propias acciones.

La clave para desarrollar la conducta asertiva responsable, es percatarse de estos derechos y aceptarlos. Aunque los derechos tienen limitaciones y conllevan responsabilidades, la aceptación de los derechos asertivos es crucial para el proceso de expansión de las posibilidades humanas.

Durante un seminario para matrimonios

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Durante un seminario para matrimonios, le preguntaron a una mujer:
¿Te hace feliz tu esposo?
El esposo levantó ligeramente el cuello en señal de seguridad,

sabía que su esposa diría que sí.
Sin embargo la esposa respondió con un
No…… no me hace feliz.
Y ante el asombro de todos… continuó:
-No me  hace feliz ……… ¡Yo soy feliz! 
El que yo sea feliz o no, no depende de el, sino de  mí.
Yo soy la  única persona, de quien depende, mi felicidad.
Yo determino ser feliz
 en cada situación y en cada momento de mi  vida, 
pues si mi felicidad dependiera de alguna persona, cosa o circunstancia,
yo estaría en serios problemas.
Todo lo que existe en esta vida, cambia continuamente y la mayoría de las cosas están fuera de nuestro control.

El ser humano, las riquezas, mi cuerpo, el clima, los placeres, etc.
A través de mi vida, he aprendido algo;
decido ser feliz y lo demás lo llamo…. experiencias:
amar, perdonar, ayudar, comprender, aceptar, escuchar,  consolar.
Hay gente que dice:
No  puedo ser feliz … porque estoy enferma,  porque no tengo  dinero,
porque hace mucho calor, porque alguien me insultó,
porque alguien ha dejado de amarme, porque alguien no me valoró…..
Pero …lo que no sabes es que ….PUEDES SER  FELIZ…….
aunque…  estés enfermo,
aunque…haga calor,
aunque… no  tengas  dinero,
aunque… alguien te  haya insultado,
aunque… alguien no te amó ,
o no te haya valorado.
Empieza tu dia con una sonrisa y no permitas que nada ni nadie la borre de tu rostro.
¡SER FELIZ  ES ACTITUD!
La confianza en DIOS nos da la fuerza necesaria para lograrlo.

Nada tiene que ver

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Nada tiene que ver con el valor de la persona, el tamaño del automóvil o de la casa, o el número de amigos y de los clubes a que se pertenece, los lujos y el rótulo de la puerta del despacho y si estas cosas significan para uno más que la tarea bien y calladamente cumplida y los conocimientos y el refinamiento espiritual para adquirirlos, entonces se precisa un cambio de actitud o de trabajo.