La crisis según Albert Einstein

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“No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche obscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis, se supera si mismo sin quedar `superado´.

Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla”.

-Albert Einstein.

¿Cómo va a ser tu día hoy?

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¿Cómo va a ser tu día hoy?

Esta mañana desperté emocionado con todas las cosas que tengo que hacer antes que el reloj sonara.Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante. Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener.

Hoy puedo quejarme porque el día está lluvioso o puedo dar gracias a Dios porque las plantas están siendo regadas.

Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero o puedo estar contento que mis finanzas me empujan a planear mis compras con inteligencia.

Hoy puedo quejarme de mi salud o puedo regocijarme de que estoy vivo.

Hoy puedo lamentarme de todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido.

Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.

Hoy puedo autocompadecerme por no tener muchos amigos o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela o puedo abrir mi mente enérgicamente y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.

Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para mi mente, cuerpo y alma.

Hoy el día se presenta ante mi, esperando a que yo le de forma y aquí estoy, soy el escultor. Lo que suceda hoy depende de mi, yo debo escoger qué tipo de día voy a tener.

Que tengas un buen día…a menos que tengas otros planes.

-Mario Benedetti

Encontrando la felicidad

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Una dama bella y elegantemente vestida como señora, fue a ver a su psiquiatra diciendo que se sentía infeliz y que su vida estaba vacía y no tenía sentido.

El psiquiatra llamó a la anciana que limpiaba los pisos de la oficina y luego le dijo a la señora rica:

-«Voy a pedirle a María que te cuente cómo encontró la felicidad. Lo único que quiero es que la escuches».

Así que la anciana dejó su escoba, se sentó en una silla y contó su historia:

-«Bueno, mi esposo murió de malaria y tres meses después a mi hijo único lo mató un auto. No tenía a nadie, no me quedaba nada. No pude dormir, no pude comer, nunca le sonreí a alguien, incluso pensé en quitarme la vida. Una noche un gatito me siguió a casa desde el trabajo. De alguna manera sentí pena por ese gatito. Hacía frío afuera, así que decidí dejar entrar al gatito. Le compré un poco de leche, y el gatito limpió el plato. Entonces ronroneó y se frotó contra mi pierna y, por primera vez en meses, sonreí. Entonces me detuve a pensar, si ayudar a un gatito podía hacerme sonreír, tal vez haciendo algo por la gente podría hacerme feliz. Así que al día siguiente horneé unas galletas y las lleve a un vecino que estaba en cama enfermo. Todos los días trataba de hacer algo bueno por alguien. Me hizo tan feliz verlos felices. Hoy en día, no conozco a nadie que duerma y coma mejor que yo. He encontrado la felicidad, al dársela a los demás».

Cuando escuchó eso, la señora rica lloró. Tenía todo lo que el dinero podía comprar, pero había perdido las cosas que el dinero no puede comprar.

La belleza de la vida no depende de lo feliz que seas; sino de lo felices que otros pueden ser por ti.
La felicidad no es un destino, es un viaje.
La felicidad no es mañana, es ahora.
La felicidad no es una condición, es una decisión.
La felicidad es lo que eres, ¡no lo que tienes!

Encontrando el sentido de la vida.

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Un curioso observaba los cimientos enormes de una obra, intrigado se acerca y le pregunta al que pasaba con una carretilla:
¿oiga usted, qué hace?
El hombre sorprendido le responde – ¿Yo?, ¡Me gano el pan!
No satisfecho se le acerca a otro que excavaba y le pregunta: ¿qué hace?
El hombre voltea y le responde – Yo… hago un hoyo ¿no lo ve?
Más intrigado se acerca a uno atareado, le brillaba el sol en su espalda sudorosa y le dice: ¿usted, qué hace?, el hombre para, secándose el sudor, le responde sonriente
Yo, construyo una catedral.
Construyamos nuestra catedral.

Ese albañil que canta trabajando, es feliz porque le encuentra sentido a su vida.

Ocho pautas para perfeccionar el poder de observación.

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Las siguientes ocho pautas son particularmente útiles para perfeccionar el poder de observación:
1. Simplemente siéntate y ve lo que sucede:
Nuestra miopía espiritual a menudo nos hace mirar a lo lejos, en el espacio y en el tiempo. Abraza el momento, sin más ambiciones.
2. Saborea este momento como si fuera tu último aliento:
Puedes vivir solo un día a la vez, y nadie puede estar seguro de que se despertará a la mañana siguiente. Así que no pospongamos la felicidad. El mejor momento de tu vida es siempre este.
3. Evita las distracciones:
Un viejo proverbio japonés dice que un cazador que apunta a dos presas a la vez no matará a ninguna. Lo mismo sucede cuando intentamos seguir una conversación y leer un libro. Haz una cosa a la vez, como si fuera la cosa más importante del mundo.
Si lo haces de esa manera, sin duda lo será.
4. Libérate de todo lo que no es esencial:
Se puede reconocer a un viajero experto más por lo que deja en casa que por lo que lleva en su maleta.La vida es una aventura emocionante a través de la cual es mejor viajar liviano.Cuando te sientas sobrecargado, pregúntate: «¿Qué puedo dejar?».
5. Sé tu propio amigo:
En lugar de compararte con los demás y preocuparte por lo que piensan los demás, asume que eres único en el mundo. Vivirás toda la vida contigo mismo.
6. Celebra la imperfección:
Si ni siquiera la naturaleza en toda su complejidad, con todos sus nacimientos y muertes, es perfecta, entonces ¿por qué deberías serlo? Cada falla es una señal de que debes tomar un camino diferente.Cada defecto es una invitación a pulir un diamante. Si tienes la voluntad de mejorar, entonces es perfecto ser imperfecto.
7. Practica la compasión:
La empatía nos permite viajar hacia la situación del otro para comprenderlo. Cada persona actúa de acuerdo con el momento de crecimiento personal en el que se encuentra. Incluso cuando se comportan de manera odiosa, es lo mejor que pueden hacer con lo que tienen.
8. Deja atrás tus expectativas:
Hacer predicciones y esperar que sucedan ciertas cosas, es una forma garantizada de matar el momento. Da tu primer paso, ya, ahora. Y sigue avanzando.