Mito: Los empleados listos no necesitan motivación.

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«Todos quieren gente lista que trabaje para ellos porque aprenden mejor, se adaptan fácilmente y trabajan bien. Los jefes pueden creer, que no necesitan pasar mucho tiempo con este tipo de colaboradores, ni prestarles atención».

Muchos empleados listos no son capaces de descubrir qué los motiva y tienden a aburrirse o frustrarse con facilidad. El resultado es una falta de interés y de productividad. Averigua qué le interesa hacer a tu equipo de trabajo, cuáles son sus inquietudes, qué aspectos de su trabajo les resultan interesantes o emocionantes, y cuáles le aburren.

Ponles retos, metas alcanzables pero retadoras a la medida de cada quien. Siempre se puede hacer mas y mejor.

Mito: Algunas personas no están motivadas.

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«Un colaborador que, en lugar de trabajar, está enfrascado en un juego de computadora o enviando correos electrónicos personales. Se podría pensar que al individuo no le interesa su empleo porque no está realizando sus labores».

En ese momento, el empleado está motivado, sólo que ese entusiasmo no está orientado al trabajo, ni resulta productivo para la compañía. Hazle saber a este colaborador que su comportamiento no es aceptable y que esta situación afecta al resto de la organización.

El reto es descubrir lo que lo motiva y hacer coincidir esos elementos con la descripción de sus labores. Hazle saber la importancia de su trabajo en los objetivos de la empresa.

Mito: Basta con darles algunas cosas.

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«A menudo los jefes hacen cosas para tener entretenidos a sus trabajadores como salones de juegos, televisión, fiestas, áreas recreativas, etc. El mito dice que si se mantiene animado al personal, ello se traducirá en un incremento en la motivación y la productividad».

La satisfacción que obtienen por estas cosas no necesariamente se traduce en mejor o mayor calidad en su desempeño. La relación humana entre jefe y colaborador es más importante para que el empleado se sienta contento.

Solo asegúrate de ofrecerles un ambiente laboral donde se sientan a gusto y que cumpla sus expectativas.

Mito: Sólo el dinero motiva.

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“Si le pagas a alguien suficiente dinero, será capaz de hacer casi cualquier trabajo. Ofrecer bonos económicos como recompensa, hace que los beneficiarios se sienten felices y trabajen mejor”.

Esa felicidad dura poco, al cabo de un tiempo los trabajadores ya no recuerdan el premio.  El reconocimiento y la sensación del trabajo bien hecho son los verdaderos motivadores que mejoran el desempeño.

Una felicitación ante el grupo por el trabajo bien hecho resulta más satisfactoria. El colaborador que es felicitado por su jefe, no sólo se sentirá orgulloso de sus logros, además obtendrá el reconocimiento de colegas y clientes.

Establece con tu empleado metas retadoras y alcanzables. Responde más a las oportunidades para alcanzar objetivos que le otorguen reconocimiento, desarrollo y crecimiento laboral.

Mitos sobre la motivación de empleados

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Mito 1. Sólo el dinero motiva.

«Si le pagas a alguien suficiente dinero, será capaz de hacer casi cualquier trabajo. Ofrecer bonos económicos como recompensa, hace que los beneficiarios se sienten felices y trabajen mejor».

Esa felicidad dura poco, al cabo de un tiempo los trabajadores ya no recuerdan el premio.  El reconocimiento y la sensación del trabajo bien hecho son los verdaderos motivadores que mejoran el desempeño.

Una felicitación ante el grupo por el trabajo bien hecho resulta más satisfactoria. El colaborador que es felicitado por su jefe, no sólo se sentirá orgulloso de sus logros, además obtendrá el reconocimiento de colegas y clientes.

Establece con tu empleado metas retadoras y alcanzables. Responde más a las oportunidades para alcanzar objetivos que le otorguen reconocimiento, desarrollo y crecimiento laboral.

Mito 2. Basta con darles algunas cosas.

«A menudo los jefes hacen cosas para tener entretenidos a sus trabajadores como salones de juegos, televisión, fiestas, áreas recreativas, etc. El mito dice que si se mantiene animado al personal, ello se traducirá en un incremento en la motivación y la productividad».

La satisfacción que obtienen por estas cosas no necesariamente se traduce en mejor o mayor calidad en su desempeño.

La relación humana entre jefe y colaborador es más importante para que el empleado se sienta contento.  Solo asegúrate de ofrecerles un ambiente laboral donde se sientan a gusto y que cumpla sus expectativas.

Mito 3. Es mejor ignorar los conflictos.

«Con frecuencia los jefes y empleados prefieren no hacerle caso a un problema en vez de abordarlo, ya que esperan que desaparezca solo. Muchos están más preocupados por agradar, que por atender los asuntos difíciles».

Pasar por alto una situación problemática no le ayuda a nadie. De hecho, ignorarla es la peor alternativa, pues con el tiempo puede convertirse en una complicación mayor.

Si estás al frente, tu tarea es obtener información de los miembros del grupo para determinar la magnitud del problema y tomar las medidas apropiadas para corregirlo.

Mito 4. Algunas personas no están motivadas.

«Un colaborador que, en lugar de trabajar, está enfrascado en un juego de computadora o enviando correos electrónicos personales. Se podría pensar que al individuo no le interesa su empleo porque no está realizando sus labores».

En ese momento, el empleado está motivado, sólo que ese entusiasmo no está orientado al trabajo, ni resulta productivo para la compañía.

Hazle saber a este colaborador que su comportamiento no es aceptable y que esta situación afecta al resto de la organización.

El reto es descubrir lo que lo motiva y hacer coincidir esos elementos con la descripción de sus labores. Hazle saber la importancia de su trabajo en los objetivos de la empresa.

Mito 5. Los empleados listos no necesitan motivación.

«Todos quieren gente lista que trabaje para ellos porque aprenden mejor, se adaptan fácilmente y trabajan bien. Los jefes pueden creer, que no necesitan pasar mucho tiempo con este tipo de colaboradores, ni prestarles atención».

Muchos empleados listos no son capaces de descubrir qué los motiva y tienden a aburrirse o frustrarse con facilidad. El resultado es una falta de interés y de productividad.

Averigua qué le interesa hacer a tu equipo de trabajo, cuáles son sus inquietudes, qué aspectos de su trabajo les resultan interesantes o emocionantes, y cuáles le aburren.

Ponles retos, metas alcanzables pero retadoras a la medida de cada quien. Siempre se puede hacer mas y mejor.