En nuestras manos está la maravillosa posibilidad de elegir la clase de vida que queremos vivir.

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Hay dos clases de silencio: uno que asfixia y ahoga, otro que oxigena, equilibra y armoniza…
Hay dos clases de cansancio: uno tedioso y estéril, otro lleno de sentido, rico y fecundo…
Hay dos clases de soledad: una que hasta “acompañada” destruye,  otra que «sola o  acompañada», edifica,  plenifica y ¡revive!…
Hay dos clases de trabajo: uno que esclaviza y mutila, otro que vivifica, ilumina y libera…
Hay dos clases de risa: una que ofende y agrede, otra que alegra, entusiasma y reanima…
Hay dos clases de mirada: una que degrada y mutila, otra que enaltece, reconforta  y sublima…
Hay dos clases de relaciones: unas que aniquilan y envilecen, otras que logran el ‘milagro’ de hacer surgir lo mejor de nosotros mismos…

…¡En fin!, en la vida hay «dos clases» de todo o de casi todo y cada uno de nosotros, desde el fondo de nuestros corazones, sabemos con qué ‘clase’ de realidad decidimos Vivir.…

La vida no se nos da ‘de una vez’ y para siempre…  La vida se nos da cada día, cada minuto, ‘cada instante’…

¡En nuestras manos está la maravillosa posibilidad de elegir la «clase» de vida que queremos vivir…!

Voy a seguir creyendo, aún cuando la gente pierda la esperanza.

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Voy a seguir creyendo, aún cuando la gente pierda la esperanza.
Voy a seguir dando amor, aunque otros siembren odio.
Voy a seguir construyendo, aún cuando otros destruyan.
Voy a seguir hablando de paz, aún en medio de una guerra.
Voy a seguir iluminando, aún en medio de la oscuridad.
Y seguiré sembrando, aunque otros pisen la cosecha.
Y seguiré gritando, aún cuando otros callen.
Y dibujaré sonrisas, en rostros con lágrimas.
Y transmitiré alivio, cuando vea dolor.
Y regalaré motivos de alegría donde solo haya tristezas.
Invitaré a caminar al que decidió quedarse. y levantaré en brazos, a los que se han rendido.
Porque en medio de la desolación, habrá un niño que nos mirará esperanzado.
Y aún en medio de una tormenta, por algún lado saldrá el sol.
Y en medio del desierto crecerá una planta.
Siempre habrá un pájaro que nos cante, un niño que nos sonría y una mariposa que nos brinde su belleza